Después de múltiples experiencias
coeducativas y de haberme topado con todo tipo de perfiles a lo largo de mi
trayectoria profesional, puedo afirmar (aun asumiendo que generalizo) que en la
derecha española… ¡ni tienen idea de feminismo ni, por supuesto, la han tenido
nunca!
Han hecho falta años de
concienciación y de repetir, como una cantinela infinita, que el feminismo no
es "lo mismo que el machismo pero al revés", sino que significa
igualdad. Solo así hemos logrado que muchos dirigentes de derechas se suban al
carro; algunos por una lógica justicia social y otros, seamos claros, por pura
conveniencia. Saben que la sociedad ha avanzado y que mantener una postura
abiertamente machista hoy resta votos.
No hay que olvidar que entre sus
filas el machismo aún tiene un nicho fiel de votantes que les darán su apoyo
piensen lo que piensen. Sin embargo, hay una parte crucial de la población ya
concienciada que les obliga a adoptar posturas "antinatura" para
ellos, como es el discurso feminista, con tal de atraer el voto moderado.
Esta dicotomía interna genera
situaciones estrambóticas. El ejemplo más flagrante lo estamos viviendo estos
días con María Guardiola. La futura presidenta de Extremadura pasó de asegurar
en 2023 que jamás pactaría con quienes niegan la violencia machista
(refiriéndose a Vox), a afirmar ayer mismo, 16 de febrero de 2026, que "su
feminismo es el mismo que el de Vox". La aritmética es simple: necesita
sus votos para ser investida y evitar elecciones en marzo. Al hacerlo, asume un
discurso que diluye la violencia de género en el concepto de "violencia
intrafamiliar". Este es el nivel ético y moral de la derecha española.
Se da, además, la circunstancia
de que muchas personas en la derecha (y algunas en la izquierda, aunque menos)
ni siquiera son conscientes de su propio machismo. Creen que es algo superado o
que el feminismo atenta contra la naturaleza humana. Esto solo confirma la
necesidad de seguir impulsando políticas feministas que desmonten estereotipos
y esos micromachismos que, por su sutileza, pasan desapercibidos en una
sociedad donde el patriarcado sigue infiltrado en cada actitud y
comportamiento.
Fdo. Diego Bueno.
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