domingo, 8 de marzo de 2026

¡REBELAOS!

Todas, en mayor o menor medida, habéis sido víctimas de la discriminación y la desigualdad. Incluso aquellas que pensais que "no es para tanto" o que responsabilizais a otras mujeres por no imponerse o rebelarse ante el machismo (recordemos que de ahí a justificar una agresión sexual por el uso de una falda corta hay solo un paso).
​Ese es el mecanismo de las sociedades machistas: logran que las propias mujeres interioricen ese sistema, normalizando comportamientos sociales que son inherentemente discriminatorios o incluso riendo chistes que las perpetúan. El verdadero problema es la injusticia estructural que genera el machismo por el simple hecho de ser mujer.
​Aunque hayamos avanzado como sociedad, es vital tener claro que cada logro en pos de la igualdad de derechos y oportunidades ha sido, precisamente, eso: ¡CONSEGUIDO! Ningún avance en derechos (y mucho menos en el ámbito laboral) llega solo ni es un regalo; cada uno ha sido fruto de la lucha.
​Teniendo en cuenta que aún queda mucho camino y que acechan etapas de involución, no podemos bajar la guardia. Debemos ser conscientes de la necesidad de seguir reivindicando con firmeza.
​¡Enhorabuena y felicidades, mujeres trabajadoras!
Fdo. Diego Bueno

domingo, 22 de febrero de 2026

HABLEMOS DE MOLDEAR EL CEREBRO MEDIANTE AFIRMACIONES POSITIVAS… ¡POR FIN!



 

Nunca dejas de ser tú. Es importante partir de la base de que aquí hablamos de "moldear", no de cambiar radicalmente nuestra esencia. Los cambios extremos no son posibles ni aconsejables; sin embargo, todos somos conscientes de que, con el paso de los años, dejamos de ser quienes éramos.

Al superar los 30 años, ya no eres la misma persona que a los diecisiete. Biológicamente, la mayoría de las células de tu cuerpo se han renovado y tus conexiones interneuronales, aunque mantienen una base común, se han reconfigurado. Dada su asombrosa complejidad, esas redes ya no son las mismas: son el mapa de lo aprendido y lo vivido. Partiendo de esta premisa, te explico cómo moldear tu mente para afrontar la vida con mayor positividad y, por consiguiente, con más probabilidades de alcanzar un estado de felicidad.

Así funciona nuestro cerebro, a grandes rasgos

En el proceso de aprendizaje, está plenamente demostrado que una alta motivación, sumada a la repetición de acciones, da resultados asombrosamente rápidos y positivos.

Debes tener claro que tu cerebro está diseñado para cambiar y adaptarse al entorno en función de tus vivencias. Tus experiencias de vida tejen nuevas conexiones interneuronales, pero hay algo fundamental que debes saber: para tu cerebro, ¡tus pensamientos también cuentan como experiencias!

Al cerebro no le importa si recibe información del entorno físico o de tu imaginación. 

¡Lo que te ocurre y lo que piensas acerca de lo que te ocurre tienen el mismo peso neurológico!

 Si tienes pensamientos recurrentes, estos terminarán convirtiéndose en rasgos neuronales. Dicho de otra forma: la repetición de pensamientos hace que se integren en tu red neuronal y se consoliden las sinapsis. Esto provoca que, ante un mismo estímulo, sea mucho más probable que sigas pensando lo mismo y sintiéndote de la igual forma.

Por ejemplo, si tienes pensamientos perturbadores sobre tu familia o tu trabajo que te generan irritación y frustración, terminas integrando esos estados en tu red. Si esto ocurre de forma repetitiva, creas una relación neuronal a largo plazo con esos estados de ánimo desagradables. Esto se conoce como "neuroplasticidad dependiente de la experiencia". Es un riesgo para quienes no gobiernan sus procesos mentales, ya que genera la sensación de estar a la deriva, controlados por pensamientos poco "amables" que derivan en comportamientos erráticos, dubitativos o temerosos.

La buena noticia es que, si deseas tomar el control, la neuroplasticidad es tu gran aliada. Puedes aprender a influir voluntariamente en tus procesos mentales, estimulando tu maquinaria neuronal para cultivar estados positivos, sentimientos edificantes y conductas alineadas con la vida que deseas.

Afirmaciones positivas: El lenguaje del cambio

La repetición de afirmaciones positivas te ayuda a acomodar rutas neuronales que te sacarán de la negatividad y la angustia, permitiéndote vivir de forma más expansiva.

Las afirmaciones son una forma de autosugestión que activa estados mentales constructivos y calma la reactividad en las zonas límbicas (encargadas de las reacciones de lucha o huida). Cuando las sostenemos en el tiempo, se instalan en nuestro cerebro como fortalezas internas. No son mágicas ni cambian la realidad exterior por sí solas, pero transforman nuestra percepción e interpretación de la misma. Al reemplazar la negatividad por nueva información, rompemos las barreras que el pesimismo impone en nuestro día a día.

Cómo practicar las afirmaciones positivas

Para que el moldeado neuronal sea efectivo, te sugiero seguir estos cuatro pasos:

1. Identifica qué áreas de tu vida quieres mejorar No intentes cambiarlo todo a la vez. Elige un área específica: salud, relaciones, propósito profesional o paz mental.

2. Crea una afirmación en positivo y en presente El cerebro procesa mejor lo que ocurre "aquí y ahora". Evita el "no" y el futuro. Algunos ejemplos:

  • "A pesar de los retos, encuentro soluciones creativas y eficaces en mi vida cotidiana".
  • "Tengo todo lo necesario para cumplir mis objetivos; mi sabiduría interior me guía".
  • "Asumo y acepto los cambios, adaptándome con fluidez a las nuevas circunstancias".

3. Dota de emoción a la palabra Una afirmación sin emoción es solo una frase vacía. Para que la sinapsis se consolide, debes sentir la verdad de lo que dices mientras lo pronuncias. Imagina la sensación de alivio, alegría o seguridad que esa afirmación te aporta. La emoción es el "pegamento" que fija la nueva conexión neuronal.

4. Establece una rutina de repetición consciente La neuroplasticidad requiere constancia. Dedica unos minutos al despertar o antes de dormir para repetir tus afirmaciones. No lo hagas como un autómata; hazlo con presencia. Con el tiempo, notarás que tu cerebro deja de esforzarse por ser positivo y empieza a serlo de manera natural, porque habrás creado una nueva "autopista" mental.

Nota final: Tu cerebro es arcilla en tus manos. No eres víctima de tu genética ni de tu pasado; eres el arquitecto de tu próxima conexión neuronal. ¡HÁBLATE BIEN!

Fdo. Diego Bueno

miércoles, 18 de febrero de 2026

HABLEMOS DEL FEMINISMO DE LA DERECHA ESPAÑOLA... ¡POR FIN!


Después de múltiples experiencias coeducativas y de haberme topado con todo tipo de perfiles a lo largo de mi trayectoria profesional, puedo afirmar (aun asumiendo que generalizo) que en la derecha española… ¡ni tienen idea de feminismo ni, por supuesto, la han tenido nunca!

Han hecho falta años de concienciación y de repetir, como una cantinela infinita, que el feminismo no es "lo mismo que el machismo pero al revés", sino que significa igualdad. Solo así hemos logrado que muchos dirigentes de derechas se suban al carro; algunos por una lógica justicia social y otros, seamos claros, por pura conveniencia. Saben que la sociedad ha avanzado y que mantener una postura abiertamente machista hoy resta votos.

No hay que olvidar que entre sus filas el machismo aún tiene un nicho fiel de votantes que les darán su apoyo piensen lo que piensen. Sin embargo, hay una parte crucial de la población ya concienciada que les obliga a adoptar posturas "antinatura" para ellos, como es el discurso feminista, con tal de atraer el voto moderado.

Esta dicotomía interna genera situaciones estrambóticas. El ejemplo más flagrante lo estamos viviendo estos días con María Guardiola. La futura presidenta de Extremadura pasó de asegurar en 2023 que jamás pactaría con quienes niegan la violencia machista (refiriéndose a Vox), a afirmar ayer mismo, 16 de febrero de 2026, que "su feminismo es el mismo que el de Vox". La aritmética es simple: necesita sus votos para ser investida y evitar elecciones en marzo. Al hacerlo, asume un discurso que diluye la violencia de género en el concepto de "violencia intrafamiliar". Este es el nivel ético y moral de la derecha española.

Se da, además, la circunstancia de que muchas personas en la derecha (y algunas en la izquierda, aunque menos) ni siquiera son conscientes de su propio machismo. Creen que es algo superado o que el feminismo atenta contra la naturaleza humana. Esto solo confirma la necesidad de seguir impulsando políticas feministas que desmonten estereotipos y esos micromachismos que, por su sutileza, pasan desapercibidos en una sociedad donde el patriarcado sigue infiltrado en cada actitud y comportamiento.

Fdo. Diego Bueno.


 

jueves, 12 de febrero de 2026

HABLEMOS DE JUEGOS MENTALES… ¡POR FIN!

 

El juego: El motor de la mente en todas las etapas de la vida

Suelo decirles a mis alumnos y alumnas que un examen no es más que un juego; un reto con un objetivo claro que, abordado con la actitud adecuada, puede resultar incluso divertido. Esta premisa, que a veces les choca, tiene un sólido respaldo científico: el juego es el mejor aliado del desarrollo cognitivo.

Tradicionalmente, hemos asociado esta actividad a la infancia, etapa en la que resulta imprescindible para la maduración de procesos como la percepción, la memoria, el lenguaje y la estructuración del pensamiento. Su magia reside en la capacidad de simular la realidad, ofreciendo un escenario idóneo y seguro para cometer errores y aprender de ellos a través de la práctica. Si jugar es gratificante por sí mismo y pensar es el mejor ejercicio para nuestro cerebro, ¿qué puede haber mejor que realizar ambas actividades a la vez?

Un lenguaje universal: del patio de recreo a la madurez

Sin embargo, el juego no es un patrimonio exclusivo de la niñez. Su relevancia no se desvanece con los años, sino que evoluciona hasta transformarse en un baluarte de salud y bienestar para todas las etapas de la vida:

  • En la edad adulta y la vejez: Actúa como un verdadero "gimnasio cerebral". Participar en retos mentales ayuda a mantener y expandir la reserva cognitiva, funcionando como un escudo protector frente al deterioro neurodegenerativo. Jugar en la madurez no es una distracción banal; es una herramienta de prevención que mantiene encendida la chispa de la curiosidad.
  • En la salud mental: Para quienes atraviesan procesos de enfermedad, el juego ofrece un espacio de seguridad y estructura. Ayuda a canalizar la ansiedad y mejora la autoestima mediante la consecución de pequeños logros, sustituyendo los pensamientos intrusivos por el enfoque y la gratificación del reto superado.
  • Como herramienta social y humana: El juego es el puente más corto entre dos personas. Fomenta la empatía, nos enseña a negociar y nos obliga a mirar a los ojos del otro. En un mundo cada vez más digital y aséptico, el juego presencial nos devuelve nuestra esencia más colaborativa.

Un asunto de "Estado Mental"

Jugar es, por tanto, un asunto muy serio. Al jugar nos empleamos al máximo, manifestamos nuestro afán de superación y ponemos en práctica todos nuestros recursos para alcanzar la meta. En este contexto, nos permitimos reconocer nuestros límites y capacidades con un margen de error que otras actividades de la vida no perdonan, lo que fortalece nuestro autoconcepto.

Pero no nos engañemos: el juego requiere un esfuerzo nada despreciable. No se disfruta igual una victoria lograda con sudor que una regalada por el adversario. El éxito sin esfuerzo no produce el placer deseado, y sin ese placer, el juego deja de ser atractivo. Para triunfar necesitamos concentración, perseverancia y paciencia.

En definitiva, no dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar. El juego es una medicina preventiva sin efectos secundarios que debería estar presente en el "botiquín" de cualquier hogar, independientemente de la edad de sus habitantes. Aceptar sus retos es, sencillamente, la mejor forma de seguir aprendiendo.

Las competencias cognitivas: Nuestra caja de herramientas

Nuestras competencias mentales están estructuradas en cuatro niveles esenciales que debemos activar para resolver cualquier desafío:

  1. Pensamiento Comprensivo: Es la capacidad de entender correctamente la información recibida. Incluye operaciones como clasificar, analizar, sintetizar y descubrir el "porqué" de las cosas. Es la fase crítica de cualquier examen o juego mental: sin comprensión, la resolución es imposible.
  2. Competencias Críticas: Nos sirven para evaluar la información e investigar la fiabilidad de las fuentes. Interpretan causas y predicen efectos. Tras entender los datos, debemos analizarlos con rigor antes de ponernos a trabajar.
  3. Competencias Creativas: El pensamiento creativo nos permite alumbrar ideas, establecer relaciones inéditas, producir imágenes o crear metáforas. Es el paso definitivo hacia soluciones ingeniosas.
  4. Competencias Complejas: Aglutinan las tres anteriores. Abarcan desde la captura de la información —a veces encriptada en un enunciado— hasta el planteamiento estratégico, la resolución y la necesaria comprobación final.

Tipología del desafío

Para entrenar nuestra mente, podemos distinguir seis grandes áreas de juego:

  • Cálculo matemático e inteligencia numérica.
  • Capacidad, razonamiento lógico y agilidad mental.
  • Estrategia y paciencia.
  • Memoria y observación.
  • Inteligencia verbal y comunicación.
  • Enigmas y juegos mentales puros.

El arte de resolver: Estrategias y "consejillos"

A menudo, el fracaso ante un problema matemático o un examen se debe a tres errores comunes: pensar que se pide algo que no se pide, ignorar información vital o creer haber leído algo que el enunciado no dice.

Para evitarlo, aquí os propongo algunas estrategias que siempre comparto con mis estudiantes:

  • Lectura pausada: Lee atentamente el enunciado. No te precipites; asegúrate de haber captado cada detalle antes de empezar.
  • Visualiza el problema: Toma notas, haz esquemas o dibujos. El registro visual ayuda a "ver" la solución donde antes solo había palabras.
  • Sé sistemático/a: Busca información adicional si es necesario y conecta el ejercicio con experiencias similares que hayas tenido antes.
  • Actitud positiva: Cada ejercicio es un reto. No "tires la toalla" al primer obstáculo.
  • El valor del ensayo-error: Prueba, escribe, tacha y vuelve a escribir. Los errores no son fallos, son experiencia acumulada.
  • Creatividad y sentido común: Atrévete con métodos insólitos o extraños. Deja que fluyan las ideas; alguna será la llave maestra.
  • El reposo del guerrero: Si el bloqueo persiste, deja "descansar" el problema y retómalo más tarde con una mirada fresca.
  • La prueba del algodón: Una vez hallada la solución, comprueba que se ajusta al enunciado. Y, lo más importante: explícalo a otra persona. Solo cuando eres capaz de explicar el proceso paso a paso, puedes estar seguro de que lo has comprendido a fondo.

Aprender del error: Una filosofía de vida

Decía Bertrand Russell: «¿Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos nuevos por cometer?». Esta frase refleja la importancia de no temer a la equivocación. Hay errores fruto de la inexperiencia o la impaciencia, y otros que nacen de respuestas automáticas sin atender al enunciado.

Recordemos a Einstein cuando afirmaba que «quien no haya cometido un error es que nunca ha intentado algo nuevo», o a Tagore advirtiéndonos que «si cierras la puerta a todos los errores, la verdad quedará fuera». No hace falta ser un profesional de las matemáticas para resolver un problema complejo; basta con ser una persona despierta y servirse del ingenio.

A modo de conclusión

El juego es un instrumento de aprendizaje tan legítimo y valioso como cualquier otro. Es necesario subrayar esto porque todavía arrastramos la herencia de la educación de la Revolución Industrial: aquel modelo que no buscaba el crecimiento integral de la persona, sino que se limitaba a formar mano de obra dócil y útil para las fábricas. En ese contexto, el juego tenía "mala prensa"; se consideraba una actividad carente de seriedad.

Por desgracia, este complejo aún subyace en buena parte del profesorado. Sin embargo, la pedagogía práctica que implementamos día a día en las aulas demuestra con total nitidez que el juego es un pilar fundamental del aprendizaje. Dado que la capacidad de aprender es una de nuestras características más humanas y nos acompaña durante toda la existencia, el juego se revela como un aliado excepcional que, además, nos proporciona bienestar emocional.

Debemos superar complejos y tabúes; es hora de perder el miedo a jugar y ser plenamente conscientes de las ventajas que nos ofrecen los diversos tipos de desafíos lúdicos.

Deberíamos transmitir con mayor ahínco a los jóvenes que razonar de forma entretenida reduce el "coste" del aprendizaje. A través de la lúdica, adquirimos competencias, capacidades y actitudes que, de otro modo, resultarían mucho más difíciles de alcanzar. Una vez salvados los obstáculos, pasar de la incertidumbre a la habilidad de resolución genera una sensación gratificante y altamente estimulante para nuestro cerebro.

Así pues, no demos una importancia excesiva a los fallos. Mantengamos una actitud positiva y, sobre todo, no dejemos nunca de jugar.

Fdo. Diego Bueno


jueves, 5 de febrero de 2026

HABLEMOS DE LOBOS VESTIDOS DE OVEJAS... ¡POR FIN!

 

A estas alturas de partido, como es normal y como nos ha pasado a muchas personas, me he topado con gente así, claro que sí. Son maestros/as de la manipulación que sobreviven bajo disfraces de autoestima y sonrisas tan de plástico como su ética. Llenan sus vidas personales vacías con conquistas laborales a base de la venta, en rebajas, de engaños.
​Por desgracia, uno acaba descubriendo la decepción que se esconde tras esos gestos fingidos de admiración o cariño. Pero, mirándolo con perspectiva, también es una suerte: gracias a esas personas aprendes a elegir mejor tus batallas y, sobre todo, tus compañías.
​En definitiva, no son más que simples figurantes obsesionados con figurar; piratas de un botín vacío cuyo único tesoro consiste en la aprobación impostada de sus semejantes. Personas falsas que triunfan en un mundo falso. Un mundo que llegan a confundir con el real. Tienen una visión del mundo y de la propia vida que se asemeja a una batalla perpetúa en la que las buenas personas son carne de cañón y ellas pelean desde la retaguardia con discursos amables en los que no creen. Así de triste. Así de revelados por casi todos. Así de impostadas.

Fdo. Diego Bueno

viernes, 30 de enero de 2026

HABLEMOS DE TRANSPORTE URBANO EN SEVILLA... ¡POR FIN!

 

Año 2026. Llevamos ya un cuarto de siglo XXI. En la ciudad de Sevilla vivimos unas setecientas mil personas que, si sumamos el entorno metropolitano, alcanzamos el millón y medio. Durante el año 2025, la ciudad recibió a más de 3,5 millones de turistas (según datos del INE y el Ayuntamiento), superando la barrera histórica de los 8,5 millones de pernoctaciones anuales con una estancia media de 2,2 noches por visitante.

Pues bien, Sevilla cuenta con una sola línea de metro que cruza la ciudad de este a oeste. Una sola vía, sin ramificaciones ni nada que se le parezca, para un metro que, además, circula a bajísima velocidad. Los responsables políticos de todas las administraciones y colores —ineptos en este sentido desde hace más de cuarenta años— no han sido capaces de ponerse de acuerdo para hacer de Sevilla la ciudad moderna, en cuanto a transporte, que merecemos tanto quienes vivimos aquí como quienes nos visitan.

El único mérito destacable de este Ayuntamiento fue el impulso de la red de carriles bici bajo el gobierno de coalición del PSOE e IU, con Alfredo Sánchez Monteseirín y Antonio Rodrigo Torrijos a la cabeza. A pesar de convertir a Sevilla en un referente europeo de movilidad ciclista, el proyecto recibió críticas feroces. Aún recuerdo las palabras del ínclito Antonio Burgos insultando a los responsables del carril bici con argumentos tan variopintos como que ir en bici era cosa de "tiesos" o que aquello no tendría éxito. Este señor, ya fallecido, recibió el reconocimiento de Hijo Predilecto de Andalucía en 2020. No digo más.

Cuando viajas por Europa te das cuenta del enorme déficit que sufre Sevilla. Con nuestro volumen de población, el servicio de autobuses por sí solo, por muy bien que se gestione, es incapaz de cumplir su misión de forma eficiente. La estampa de esperar un buen rato en la parada para que, cuando llegue el bus, no pare por ir abarrotado, es una imagen típicamente sevillana que no se ve en ciudades de similares características. Esto es algo que los sevillanos debemos saber.

Recuerdo también aquellas excusas, supuestamente técnicas, que decían que el suelo de Sevilla era demasiado húmedo para una obra de tal magnitud. ¡Sí, eso decían! Basta viajar a ciudades europeas bañadas e incluso sumergidas en agua (Ámsterdam, Toulouse, Estocolmo o Copenhague) o recordar el Eurotúnel bajo el Canal de la Mancha para que esas excusas provoquen risa.

Vivimos tiempos donde la ecología es prioritaria. Lo dice la ciencia y lo padecemos los ciudadanos. Se restringe el acceso al centro de las ciudades para contaminar menos y se fomenta el transporte público. De hecho, en el centro y norte de Europa, el transporte es semigratuito para casi todos y, por supuesto, libre de coste para mayores, niños o personas con discapacidad. ¡No hay que irse lejos! En Dos Hermanas, a solo doce kilómetros, el bus urbano es gratuito para todo el mundo.

Sin embargo, en este contexto de siglo XXI, conciencia ecológica y fomento del transporte público, el Ayuntamiento de Sevilla, a través de TUSSAM, ha decidido no renovar el bonobús gratuito a las personas con discapacidad cuya renta familiar supere cierto umbral, incluyendo a personas con un 65% de discapacidad.

Mientras la tendencia europea camina hacia la gratuidad universal, aquí se le cobra billete a quienes más lo necesitan. ¿Quiénes usan el transporte público? Los trabajadores, los estudiantes, los mayores y quienes no pueden conducir. La gente con dinero que no quiere conducir utiliza el taxi. Por tanto, ¿a quién perjudica esta medida? … A los de siempre.

Fdo. Diego Bueno

martes, 27 de enero de 2026

HABLEMOS DE QUÉ ES Y QUÉ NO ES PENSAMIENTO CRÍTICO... ¡POR FIN!

 

Empiezo fuerte con esta afirmación: “La libertad de expresión protege a las personas, pero no la validez de lo que dicen”. Por ejemplo, ser terraplanista no es una opinión respetable por razones obvias. Somos libres de opinar lo que nos dé la gana pero, lógicamente, no todas las opiniones son respetables.

El pensamiento crítico consiste en someter las opiniones a una "criba". Desarrollar este concepto es fundamental hoy en día; estamos saturados de información y expuestos a opiniones no contrastadas que, en muchos casos, son puramente demagógicas.

Las personas demagogas apelan a los prejuicios, miedos y emociones del público (en lugar de a la razón) para ganar apoyo, presentando soluciones simplistas a problemas complejos. Es frecuente la creación de “relatos” y el uso de la desinformación para construir una versión interesada de la realidad que ignore los datos contrastados.

La pedagogía moderna, aplicada a todos los procesos de enseñanza-aprendizaje, no se entiende sin la estimulación del pensamiento crítico, tanto en el discente como en el propio docente. Pero ¡ojo!, no os equivocquéis ni permitáis que os confundan: el pensamiento crítico no consiste en "llevar la contraria", en querer ser distinto porque eso te hace parecer interesante o en ser escéptico ante todo. Consiste en actuar como un filtro de calidad para nuestra mente.

Puesto que el pensamiento crítico es una facultad inherente a la madurez, su fomento en edades tempranas se convierte en un vehículo esencial para acelerar el desarrollo personal y la autonomía de niños y jóvenes. Este proceso de analizar, evaluar y estructurar las ideas de forma objetiva se basa en varios pilares:

  1. Evaluación de la evidencia: ¿De dónde viene el dato? ¿Es una fuente fiable o un sesgo? No se trata de creer lo que queremos que sea verdad, sino lo que la prueba demuestra.
  2. Reconocimiento de sesgos: Admitir que todos tenemos prejuicios (sesgo de confirmación, de autoridad, etc.). El pensador crítico cuestiona sus propias creencias antes que las de los demás.
  3. Lógica argumentativa: Detectar falacias [1] (ataques personales en lugar de a la idea, generalizaciones apresuradas, falacia del “hombre de paja”, etc.).

La inteligencia crítica consiste en la capacidad de darse cuenta del error propio y cambiar de rumbo. Para finalizar, necesito dejar claras algunas pautas desde un punto de vista pedagógico:

Existe una confusión común entre "criticar" y "pensar críticamente". Aquí es donde muchas opiniones pierden su validez. Todo el mundo tiene una opinión, pero sin fundamento es solo ruido. El pensamiento crítico exige un esfuerzo intelectual de contraste; la libertad de pensamiento no es gratuita.

Por otra parte, están los escépticos radicales. Negar que el ser humano llegó a la Luna o que las vacunas funcionan no es ser "crítico", ¡es ser negacionista! El pensamiento crítico respeta los consensos científicos mientras no aparezcan pruebas mejores. También están quienes caen en el cinismo, creyendo que todo el mundo miente y nada tiene valor. El pensador crítico busca la verdad, no la destrucción de toda idea.

Por último, están quienes se toman el pensamiento crítico como un ataque personal. En un debate sano, se atacan los argumentos, nunca a la persona que los emite.

Espero haber aclarado alguna duda que pudiera existir.

Fdo. Diego Bueno


[1] En un próximo artículo os hablaré de las falacias. Un tema que me parece interesantísimo, ya que son uno de los principales enemigos del pensamiento crítico y se usan con demasiada frecuencia.

domingo, 25 de enero de 2026

HABLEMOS DE “¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON LAS DIFICULTADES DE CONCENTRACIÓN?” ... ¡POR FIN!

 


Estoy seguro de que el tema te interesa, pero en cuanto veas que se extiende más de media página, es probable que decidas no leerlo a pesar de tu interés.

Es evidente que nuestro estilo de vida supone ser una fábrica de preocupaciones y que cada vez nos cuesta más concentrarnos, tomar decisiones e incluso pensar. ¿Qué nos está ocurriendo? ¿Es esto normal? ¿por qué ocurre?, ¿cómo podemos mejorar nuestra capacidad de concentración? Lo voy a analizar paso a paso e intentaré ser directo y conciso para que no te diluyas y decidas no seguir leyendo:

Mantener una conversación fluida, rendir en el trabajo con cierta solvencia o, simplemente, tomar una decisión cotidiana por sencilla que parezca... En los últimos tiempos, estas acciones que antes dábamos por sentadas parecen costar un mundo. La frase se ha convertido en un mantra colectivo: «No puedo concentrarme, no sé qué me pasa». Y no es una exageración; parece que nuestra capacidad de atención se ha visto reducida a apenas unos ocho segundos de enfoque antes de que la mente salte a otra rama.

¿Es esto normal? ¿Estamos ante un problema grave? Lo primero que debemos hacer es serenarnos: el hecho de que sea un fenómeno compartido nos indica que no es un fallo individual, sino una respuesta a nuestro entorno. Vivimos en una atmósfera de angustia, exceso de información y una incertidumbre constante que nuestro cerebro, simplemente, no es capaz de procesar. El ruido —tanto el externo como el emocional— ha terminado por saturar nuestra maquinaria mental.

La trampa química: dopamina y algoritmos

Para entender por qué nos cuesta tanto soltar el móvil, hay que mirar bajo el capó de nuestra biología. Cada vez que recibimos un "like", un mensaje o simplemente hacemos scroll y encontramos algo nuevo, nuestro cerebro libera un pequeño "chute" de dopamina. Es el neurotransmisor del placer y la recompensa, el mismo que se activa con el juego o las adicciones.

Las grandes empresas tecnológicas no ignoran esto; al contrario, lo utilizan como base de su modelo de negocio. Saben perfectamente cómo funciona nuestra química cerebral y diseñan sus interfaces para que ese flujo de dopamina sea constante. Han convertido nuestras pantallas en máquinas tragaperras de bolsillo. No es que nos falte fuerza de voluntad por naturaleza, es que estamos compitiendo contra algoritmos diseñados por ingenieros y psicólogos para secuestrar nuestra atención y fragmentar nuestro tiempo. Nos han entrenado para la gratificación instantánea, y por eso, cualquier tarea que requiera esfuerzo y paciencia ahora nos resulta cuesta arriba.

La atención como motor de vida

A menudo cometemos el error de pensar que la atención es solo una herramienta para estudiar o trabajar. Sin embargo, como bien señalaba Daniel Goleman en su obra Focus, la atención es el activo psicológico esencial para el desempeño en la vida. Si no somos capaces de centrar el foco, nuestras relaciones se resienten y perdemos oportunidades de ser felices.

Pero hay algo más profundo: la atención es la forma más pura de amor. Cuando le dedicamos nuestra atención plena a otra persona, le estamos diciendo que su existencia es valiosa para nosotros. En un mundo que nos quiere dispersos, pararse a escuchar a alguien sin mirar de reojo la pantalla es un acto de generosidad inmenso. La atención es, en última instancia, lo que nos permite recordar qué es lo importante y dedicarle el tiempo que merece a quienes queremos.

¿Por qué nos cuesta tanto hacer "foco"?

Si analizamos las causas, nos daremos cuenta de que hemos construido un estilo de vida que es, por definición, enemigo de la concentración. Por un lado, tenemos la acumulación de tareas y el cansancio físico. Por otro, esa hiperconexión que mencionábamos, que actúa como un saboteador constante. Si a esto le añadimos el sedentarismo y la desorganización, el resultado es una mente errática. Y no podemos olvidar la ansiedad: estar constantemente preocupados por el futuro nos impide, por sistema, habitar el presente.

Estrategias para recuperar el mando

¿Qué podemos hacer para educar de nuevo a nuestra mente? No hay fórmulas mágicas, pero sí hábitos que funcionan:

1.        Fragmentar el tiempo: Trabaja en intervalos cortos, de unos 30 minutos. Saber que solo tienes ese bloque te ayuda a rendir al máximo. (En algunos sistemas educativos están empezando a plantearse la supresión de las sesiones de una hora sustituyéndolas por las de 30 minutos)

2.        Monotarea absoluta: Una sola cosa a la vez. Visualiza tu mente como una casa donde solo puedes recibir visitas de una en una. Si amontonas tareas y preocupaciones, la casa se vuelve inhabitable.

3.        La música como aliada: Como herramienta terapéutica, la música es excepcional para el enfoque. Ciertos ritmos, como la música barroca o los sonidos ambientales constantes (ruido blanco), ayudan a sincronizar nuestras ondas cerebrales y a crear un "muro sonoro" que nos protege de las distracciones externas. La música no solo amansa a las fieras; también calma la mente dispersa.

4.        El ajedrez y juegos de estrategia: La gamificación en las aulas y en las casas potencia y estimula la atención mantenida a la vez que permite la interacción constante entre personas. Adquirir habilidades sociales nos capacita para buscar menos ese aislamiento que nos deja en manos del skroll.

5.        Higiene emocional y desconexión: En tiempos de mucho ruido, busca el equilibrio. Apaga las notificaciones que no sean vitales. Recuperar el mando sobre cuándo miramos la pantalla es el primer paso para recuperar nuestra libertad mental.

Para concluir, debemos entender que decir «no puedo concentrarme» es hoy un signo de los tiempos. Nuestro cerebro está intentando sobrevivir en un mundo de una complejidad inédita para el que no está biológicamente concebido. La buena noticia es que recuperar el control es posible. Se trata de entrenar el enfoque día a día, entendiendo que donde ponemos nuestra atención, estamos poniendo nuestra vida. Hagamos que valga la pena. Cambiar actitudes es posible, aunque requiere entrenamiento, esfuerzo y constancia. Conocer el origen nos proporciona el motor que supone la motivación para intentarlo, hacerlo y conseguirlo.

Fdo. Diego Bueno


martes, 20 de enero de 2026

HABLEMOS DE LA NECESIDAD DE NECESITAR… ¡POR FIN!

 


En buena medida, nuestro malestar emocional viene determinado por esa incontrolable pulsión de "necesitar" cosas. Para empezar, debemos ser conscientes de que se trata, únicamente, de una creencia que forjamos en nuestro diálogo interno. Nos convencemos de que, para estar bien, es imperativo estar delgado, que llegue el viernes, ser el más inteligente, tener una agenda llena de amigos o poseer un coche mejor. Nos imponemos la obligación de tener pareja, un piso en propiedad, dominar idiomas, calzar esos zapatos de moda, ser extrovertidos o viajar sin descanso.

El problema reside en que muchas personas, si sienten que falla un solo eslabón de esa cadena infinita, se consideran un fracaso. Se sienten en la ruina emocional.

Sin embargo, las personas más fuertes y felices suelen ser aquellas que necesitan muy poco. En su diálogo interior se repiten, constantemente, que no precisan de grandes artificios para alcanzar el bienestar. Les basta con tener cubiertas las necesidades básicas y poco más. No dependen de lo material, ni siquiera de validaciones inmateriales constantes. Su narrativa es distinta: “No necesito que todo el mundo me trate bien todo el tiempo”, “tengo salud, tengo mucho más de lo que realmente requiero”. Son capaces de ver todo lo bueno que poseen y todo lo bueno que son; se aceptan y, desde esa aceptación, deciden mejorar aquello que es mejorable.

A veces, los árboles nos impiden ver el bosque. Por eso es tan recomendable apartarnos, tomar distancia y observar nuestra vida desde otra perspectiva. Lo único necesario para transformar nuestra visión es ser conscientes de su importancia y tener la voluntad de hacerlo. Y, si el camino se hace cuesta arriba, siempre podemos buscar ayuda profesional. Es fundamental entender que, por ejemplo, la dependencia emocional nace, precisamente, de necesidades de afecto y reconocimiento que no son reales, sino proyecciones de una baja autoestima.

La felicidad, al fin y al cabo, reside dentro de nosotros. Buscarla fuera no solo supone un gasto de energía innecesario, sino que nos condena a la impotencia y la frustración. El verdadero cambio nace del esfuerzo de introversión necesario para conocernos y mejorarnos.

Fdo. Diego Bueno

¡REBELAOS!

Todas, en mayor o menor medida, habéis sido víctimas de la discriminación y la desigualdad. Incluso aquellas que pensais que ...