sábado, 9 de mayo de 2026

HABLEMOS DE CUANDO EL HORIZONTE SE NOS EMPAÑA… ¡POR FIN!

 

A veces, la vida se vuelve un paisaje que me trae recuerdos olvidados para convertirlos en olvidos recordados. Florecen, amenazantes, los fantasmas de lo vivido. Mi mirada se topa con una niebla persistente como si la realidad misma se estuviera desdibujando, obligándome a mirar hacia un interior que hoy pesa demasiado.

Siento el cansancio no como un sueño pendiente, sino como un lastre de plomo que se ha instalado en mis huesos. Es una impotencia silenciosa que se cuela en cada suspiro, recordándome que el aire, ese aliado invisible, hoy se hace de rogar. Mis fuerzas, antes firmes, parecen haberse marchado de viaje sin avisar, dejándome una frustración agria que a veces estalla en irritabilidad, un chispazo eléctrico que solo intenta proteger lo poco que me queda de calma.

Y me duele el silencio de las habitaciones.

Y me duele ver las batallas en las que andan inmersos quienes más quiero: la lucha por un futuro menos incierto y ese abismo en los ojos de quien busca encajar en un mundo que no siempre sabe entender la belleza de lo diferente. Siento que debo ser el faro, pero hoy mi luz parpadea, exhausta de combatir las olas.

La melancolía se ha vuelto una estancia conocida: ya no me sorprende la penumbra. Es la desesperanza de ver cómo el calendario avanza implacable hacia un adiós profesional que no elegí, sino que me fue impuesto por el cuerpo. Me noto extraño en mi propia piel, navegando en una tristeza que no es llanto, sino un vacío denso, una inercia que me susurra que mañana será solo otra versión del hoy. Cuando el amanecer no es nuevo significa que encallas.

Siento que el abrazo no hace desaparecer el frío, que el sol no ilumina mis tinieblas, que ni tan siquiera la música deja de ser ruido.

Soy un náufrago en tierra firme, esperando, a veces con desesperación, a veces cargado de desesperanza, que el mar se calme, mientras aprendo a aceptar que, por ahora, mi única tarea es sobrevivir a la tormenta.

Fdo. Diego Bueno

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