domingo, 16 de junio de 2024

¡¡HABLEMOS DEL AUGE DE LAS EXTREMAS DERECHAS… POR FIN!!

 


Muy probablemente, al ver que este escrito es más extenso de lo que te gustaría, te quedes con el titular y no sigas leyendo. Esa actitud forma parte de la saturación de información que vivimos actualmente y que nos hace quedarnos solo con los titulares.

Espero que muchas de las personas que lean esta reflexión se sientan identificadas con el fondo de lo que trato de plasmar con estas palabras.

Uno no pretende “arreglar el mundo” y mucho menos valiéndome de mi nula capacidad para influir en otras personas. Tampoco me mueve la pretensión de servir de ejemplo de absolutamente nada. Me limito a ser un observador de unas realidades que, me consta, mucha gente también las intuye, las percibe e incluso las padece.

No es casualidad que en las últimas elecciones a nivel europeo se haya constatado un auge de las derechas y más concretamente de las extremas derechas. Sí, efectivamente ya son muchas extremas derechas en Europa y en el afán de suavizarlas y blanquearlas cara a la galería, crean nuevas extremas derechas a cuál más cruel y radical. De esa forma, la extrema derecha primigenia termina pareciendo cosa de niños comparado con las “nuevas”. Aunque muchas personas con ideología de izquierdas se vean asombradas por semejantes resultados electorales, he de decirles que esos resultados son la consecuencia lógica de la moral imperante a día de hoy. Habría, en principio, que definir tanto los preceptos como las causas de esa moral.

La revolución que supuso la llegada de internet a todos los hogares, así como el uso masivo de dispositivos de todo tipo, fue bestial e incluso traumática en algunas facetas dado que tenías, literalmente, el mundo en tus manos. ¡Cambió todo! Algunos cambios para bien y otros para mal. Es lo que suele ocurrir con las herramientas. Bien usadas son muy útiles, sin embargo, todos sabemos que un cuchillo puede ser usado para algo más que para pelar papas. El control del fuego por parte de la especie humana supuso toda una revolución en la evolución de la humanidad, pero a la par nacieron pirómanos y personas que usaban el fuego como arma de destrucción.

Por suerte, a día de hoy, somos más libres (digan lo que digan los conspiranoicos), sin embargo, todo tiene un precio y el precio de la libertad es elevado si no es ejercida por una sociedad madura, sensata, con conciencia social y con profundas raíces democráticas.

El hecho de vivir en sociedades que hace ya mucho tiempo que tienen cubiertas, sobradamente, las necesidades básicas (techo, familia, agua, comida, ropa, acceso a la educación y sanidad etc.) así como la interconexión y el anonimato que nos permiten las redes sociales, la mensajería instantánea y las webs de todo tipo, hace que cambien bruscamente los valores, la ética personal y, en definitiva, la moral social. Son factores comunes de nuestras sociedades; el egoísmo, la alienación, la desnaturalización, la manipulación, el individualismo, la radicalización y el poner en práctica la “Ley del interés egoísta”[1] que no solo no es repudiada, sino que es plenamente aceptada por la gran mayoría de personas.

Observo una mayor falta de escrúpulos en demasiada gente.

Observo, en paralelo, el daño de frases mal interpretadas provenientes de la cultura estadounidense. Frases del tipo:

- “be yourself” (“se tú mismo/a”) (aunque seas un mal nacido). Los demás deben entenderte, tolerarte y aceptarte por muy estúpido/a que seas. Son esas personas que justifican una mala acción con el consabido “es que yo soy así”. ¡Pues cambia, miarma!

- “A winner is a dreamer who never gives up” (“Un ganador es un soñador que nunca se rinde”) es decir, implícitamente te está diciendo que estás obligado a “ganar” y si no lo haces terminas frustrado/a. La gente termina ignorando que al competir no siempre se gana. No se repara en que este tipo de frases estimula la competición como contrapartida a la colaboración. La competitividad crea estrés, ansiedad y frustración a mansalva cuando se extralimita de forma obsesiva la competitividad sana.

- “If you can dream it, you can do it” (“Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”)

Por mucho que yo lo sueñe no voy a batir jamás el récord de los 100 metros lisos. Frases como esta hacen mucho daño en demasiadas personas que la interpretan como mensajes engañosos.

- “Don't worry. Be happy” (“No te preocupes. Se feliz”) ¿Cómo no voy a preocuparme ante lo injusto? ¿Cómo vamos a permanecer impasibles ante la falta de compasión o de empatía? ¿Dónde queda la conciencia social o la sensibilidad hacia el prójimo?

Yo, yo y yo. El triunfo de la individualidad, el abandono de la conciencia social supuestamente innecesaria en sociedades con las necesidades básicas cubiertas.

Es el mismísimo concepto de felicidad el que está sesgado, el que está siendo adulterado. Se confunde la felicidad con el placer hasta convertir el hedonismo en religión. En nuestra sociedad altamente tecnológica, los individuos se han convertido en seres cortoplacistas, disfrutadores del momento, consumidores voraces y compulsivos buscadores del placer instantáneo. El resultado son egos inflamados a modo de enfermedad que se manifiesta en la búsqueda desmedida del placer, confundiendo el desarrollo personal con la explotación de uno mismo. El individuo se consume a sí mismo en un movimiento auto expansivo, sin ser consciente de que está perdiendo su individualidad y carácter. Se desatan comportamientos narcisistas y exhibicionistas con caldo de cultivo en las redes sociales que sirven de estímulo a quienes empiezan a abrirse al mundo (adolescentes). La gente quiere ser “youtuber”, “influencer”, “tiktoker”, etc. Son el paradigma del éxito y nadie entra en un análisis reflexivo y profundo sobre la autenticidad de esas vidas de “felicidad” permanente. El usar y tirar se aplica a las personas sin miramientos, sin escrúpulos.

Por otra parte, las grandes palabras están siendo manipuladas, mal usadas. Sabemos que los humanos pensamos y procesamos la información usando palabras. El pensamiento abstracto en lo más profundo de nuestro cerebro se manifiesta en base al empleo de palabras que dan nombre a sentimientos, deseos, emociones etc. La palabra “amor”, mal usada, banalizada, hace que su significado devalúe su esencia. Deja de ser eso que todo lo mueve, que todo lo guía, que nos hace sentir humanos. Se llama amor a cualquier cosa. Se lanzan “te quiero” y “te amo” a las primeras de cambio. Pierden valor los besos o los abrazos que se dan con la misma grandilocuencia que falsedad. Nos encontramos, igualmente, a personas que han interiorizado la risa permanente como parte de su comportamiento o su actitud vital sabedoras de que eso puede facilitarles las relaciones de todo tipo. Como si una risa permanente fuera real o posible. La palabra “libertad” pasa a convertirse en la capacidad para decidir si me tomo una cerveza o tres.

Observo que dejan de existir los grandes amores de verdad, los grandes amigos/as de verdad, los grandes compañeros/as de verdad. La gente va a lo suyo. Saturados de información, buscamos la inmediatez en todo. Nos quedamos en los titulares con lo que eso implica para ser fácilmente manipulados mediante noticias falseadas y cuando en ciertos momentos paramos y analizamos, buscamos remedios inmediatos contra la inmediatez. Nos apuntamos a yoga de 6 a 7 de la tarde, damos paseos por el campo o la playa durante tres horas un sábado y poco más. Sin embargo, aunque todo eso está bien, no es el remedio a lo que estamos viviendo. Yo no sé cuál es el remedio. Esto es tarea para las personas especialistas en sociología, psicología, filosofía e incluso teología. Lo que sí sé es que hay un deterioro de lo social, de lo humanista, entendiendo el humanismo como una actitud vital que concibe de forma integrada los valores humanos. Los más significativos de esos valores, en clara decadencia a mi modo de ver, son:

- La tolerancia. La gente cada vez tolera menos. Es cierto que nadie tiene por qué aguantar conductas que dañan (sobre todo si se prolongan en el tiempo) pero igualmente es cierto que las relaciones humanas deben tener como base la tolerancia dada la premisa que dice que todos somos imperfectos. Nos encontramos con relaciones de pareja que duran lo que dura la fase de enamoramiento sin permitir llegar al verdadero amor. Amistades, relaciones entre compañeros/as, vecinos/as, usuarios de transportes públicos etc. La gente aguanta poco. O tienen la piel muy fina o son crueles y denotan falta de sensibilidad. Son esas personas que llaman gordo/a a quien está gordo/a (como si no existieran los espejos), los que insultan públicamente a quienes opinan distinto, los que se burlan de otras personas sin reparar en el daño que causan, etc.

- La compasión. Observo que el individualismo y el egoísmo tienen como consecuencia la falta de compasión, la crueldad, la falta de escrúpulos. Cada vez veo a más personas que no se ponen en la piel de los más débiles, que desconfían y eso les hace ser crueles. La violencia y la crueldad tienen su origen en la falta de confianza en uno mismo y por tanto en el resto, así como en la idea de que no me importa lo que le ocurra al prójimo si yo estoy bien y cumplo mis objetivos.

- La amabilidad. Cada vez hay más personas a las que les cuesta sonreír, ser amables, educadas. Ya no les da vergüenza no decir buenos días o pedir las cosas por favor. Ya no se avergüenzan de no mirar a los ojos al interlocutor. Ya no tratan de crear un ambiente agradable a su alrededor. Van a lo suyo y lo demás y las demás personas les importan poco.

- La honestidad. Cada vez hay más personas deshonestas. Es la consecuencia del “todo vale por servir a mis intereses”. No importa traicionar a amigos ni hacer gala de una doble moral ni contradecirse según el foro en el que se habla. Si sirvo a mis intereses personales es lícito todo eso. Es el entorno adecuado para los trepas, los lameculos, los descastados, los traidores y traicioneros. No importa engañar, mentir, coaccionar, chantajear etc. No hay escrúpulos ni cargos de conciencia.

- La empatía. Ponerse en el lugar del otro para tratar de entenderlo/a implica un esfuerzo y requiere una educación. Demasiada gente va a lo suyo y cada vez les cuesta menos escuchar a la otra persona y tratar de sentirse como esa persona se siente. Observo que a los niños y niñas se les enseña a mirar por y para sí mismos. Faltan límites, se les deja actuar a su libre albedrío y ya sabemos que los niños y niñas son egoístas por naturaleza tal y como corresponde a cerebros inmaduros. Buscan el camino fácil para obtener lo que necesitan y una de esas necesidades consiste en que sus padres les pongan límites. Si nadie les corrige esas conductas se convertirán en personas sin herramientas ante la frustración y en adultos egoístas, individualistas, hedonistas y solitarios/as.

Esos conductores de coches BMW, Audi o mercedes, principalmente, que no usan los intermitentes, que se cuelan para no esperar colas o que usan un modo de conducción agresiva… no son votantes de partidos de izquierdas.

Esa gente que en pleno siglo XXI sigue defendiendo la innegable crueldad de la “fiesta” de los toros… No son votantes de partidos de izquierdas

Los negacionistas, los “trumpistas” y los conspiranoicos… no son votantes de partidos de izquierdas

Los empresarios, en general (muy poquitos se salvan), esos que tratan de explotar a trabajadores y se quejan, pero eso sí, con el Mercedes en la puerta y su chalet en la costa… no son votantes de partidos de izquierdas.

Los trabajadores analfabetos y por tanto manipulables fácilmente con consignas propias de niños de 4 años (aunque ellos jamás aceptarán eso), esos que escupen hacia arriba… no son votantes de partidos de izquierdas.

Los ultra patrióticos no votan a partidos de izquierdas

Esa gente que defiende el liberalismo económico a pesar de ejercer en organismos y centros públicos… no votan a partidos de izquierdas

Las fuerzas de seguridad del estado y los ejércitos, es decir, la gente que usa armas… no suelen votar a partidos de izquierdas

Los católicos y sobre todo los ultra católicos, en su intento de mantener poder y privilegios… no votan a partidos de izquierdas.

Los del ojo por ojo, los que entienden la justicia como venganza, los de los castigos a los niños incluso con violencia física… no votan a partidos de izquierdas

Los hombres y mujeres machistas y los violadores en manada… no votan a partidos de izquierdas

Los políticos del pelotazo y todos sus cuñados, “amigos/as” y agregados… no votan a partidos de izquierdas.

La gente ostentosa no vota a la izquierda

La gran mayoría de abogados y jueces… no votan a partidos de izquierdas

Los ladrones de guante blanco… no votan a partidos de izquierdas

Los monárquicos... no votan a partidos de izquierdas

Quienes se creen tocados por la varita de dios y en su prepotencia se creen mejores que el resto… no votan a partidos de izquierdas

La gente superficial que dedica demasiado tiempo, esfuerzo y dinero a la estética, a la imagen, a las marcas de ropa, etc… no vota a partidos de izquierdas.

Observo que estamos en pleno retroceso respecto a normas básicas de convivencia y abogo por la reposición de aquel programa infantil que veíamos de pequeños. Me refiero obviamente a “Barrio Sésamo”. Creo que se necesitan consignas claras, nítidas, concisas y concretas del tipo: “Matar o robar está mal”, “Cuando el semáforo está de color rojo hay que parar y esperar a que se ponga de color verde para poder continuar nuestro camino”, “Las cosas se piden por favor” “Ser amables es bueno para todo el mundo” etc.

Para que la sociedad sea más justa y equitativa, para construir espacios de convivencia agradables y sanos y para que las relaciones (amorosas, laborales y de todo tipo) entre personas sean más auténticas, honestas, colaborativas, empáticas y tolerantes se hace necesario revisar la moral social y combatir desde la EDUCACIÓN todo lo que nos deshumaniza. Mientras eso no se lleve a cabo seguirán en auge los partidos políticos de extrema derecha aupados por una sociedad radicalizada.

 

Fdo. Diego Bueno



[1]Doctrina que dice que lo único que cualquiera puede desear o buscar en última instancia (como un fin en sí mismo) es su propio interés.


martes, 9 de abril de 2024

HABLEMOS DE MORAL ACTUAL… POR FIN!!

 


Recuerdo en los años 80’s y 90’s, esas series estadounidenses que, al menos a mí, me sorprendían por ese egoísmo y a veces esa falta de escrúpulos que caracterizaba a esa sociedad.

Recuerdo que se decía que esa cultura terminaría contagiándonos y que eso que, moralmente, nos parecía execrable, terminaríamos haciéndolo nuestro.

Recuerdo ese “my self “ que nos invadía (y lo sigue haciendo) en letras de canciones, películas, series, programas de TV… o ese “You have to be yourself” (tienes que ser tú mismo/a). Lo que se escondía tras esas indicaciones y consignas iba mucho más allá del amor propio o del fortalecimiento de la autoestima. Era, igualmente, una loa al egoísmo, al narcisismo, a la falta de escrúpulos y a ese etiquetar con el calificativo de falso/a a toda persona con educación, empatía, sentido del compromiso o del saber estar.

A día de hoy nos vemos rodeados de gente con pocos escrúpulos, capaces de hacer daño gratuitamente sin obtener beneficio alguno (esa es la mejor definición de “gilipollas”), de gente que se vanagloria de mirar únicamente por sus propios intereses Están bien vistas, socialmente, esas actitudes. Hemos adoptado esa moral, en general, y eso tiene consecuencias devastadoras en la felicidad de las personas ya que buena parte de la felicidad, como bien se sabe, proviene de la generosidad o la abnegación.

A día de hoy hay gente que presume de decirle a alguien “me importas una mierda” o “debo mirar por mí”, como si eso tuviera que ver con el amor, con la entrega, con la conciencia social.

Hemos pasado de la madre abnegada, dedicada en cuerpo y alma a su familia, crianza de hijos/as etc, a la mujer (“¿empoderada?”) egoísta sin capacidad para empatizar, conectar y dar o darse de forma gratuita.

Hemos pasado del hombre buscador de recursos para la familia al hombre buscador de sexo como quien busca espárragos en el campo, el hombre cosificador de toda la vida o, simplemente, centrado en el dinero.

A las parejas les cuesta un mundo enamorarse porque no se fían unos de otros, porque las exigencias son las mismas que cuando vas a comprar fruta a la frutería. Tiene que cumplir unos requisitos a veces, cuasi absurdos (que si tatuajes, que si gimnasio, que si altura, que si forma de vestir, que si signo del zodiaco…)

Todo se banaliza, todo es frívolo, todo tiene duración limitada. A cualquier cosa la llamamos amor, a cualquier mierda la llamamos libertad. Se han devaluado por mal uso, palabras y conceptos, en otros tiempos, sagrados.

Si algo requiere el amor es constancia y esfuerzo. Disfrutar del sexo, de las buenas comidas, de los viajes, etc, nos gusta a todos/as, pero el amor tiene una cara B sin la cual es imposible que suene el disco de las relaciones sanas y auténticas. Hemos llegado a lo que se conoce como “adaptación hedónica”[1] que consiste, básicamente, en la capacidad de las personas para acostumbrarse al placer, lo que provoca la sensación de insatisfacción constante.

Obviamente no tengo capacidad para vaticinar hacia donde vamos. Sería una auténtica osadía por mi parte. Simplemente muestro mi descontento con lo que veo, siento y a veces padezco, probablemente provocado por mi desfase temporal propio de las personas con ciertas edades.

Fdo. Diego Bueno



[1] Referencias Madrid, F. S. M. (2021, 11 octubre). Adaptación hedónica y placer efímero. Forum Salud Mental Madrid. https://adiccionmadrid.com/adaptacionhedonica-y-placer-efimero/

jueves, 29 de febrero de 2024

¡¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE!!

 



Con un siglo de historia, el grito “Viva Andalucía libre” ha ido adquiriendo muy distintos significados en función del momento político y social. A día de hoy, y en consonancia con el exceso de información existente y proveniente de tan variadas fuentes, cada cual da su propio sentido a la mencionada frase que, más que frase, ha supuesto siempre un grito lanzado a modo de reivindicación.

Yo, en el momento en que estamos, tengo mi propia construcción y argumentación para este grito tan nuestro, tan reconocible, tan asociado a la transición, tan histórico.

Si. ¡Viva Andalucía libre! Libre de explotadores, libre de ladrones, libre de gente falsa, libre de engañabobos, de agoreros, de negacionistas, libre de fascismo, libre de populismos de barras de bar, libre de vagos y maleantes, libre de gente insolidaria, egoísta y ecpática, libre de apáticos y distópicos. En definitiva, “Libre de gilipollas” que ni comen ni dejan comer.

Sigo creyendo que existe una Andalucía solidaria y empática que lo único que quiere es poder trabajar, prosperar, ganarse la vida honradamente y respetar las libertades individuales y colectivas que no atenten contra derechos fundamentales de las personas.

Ya está bien de incultura, de servilismo y de ser el “hazmerreir” del resto de España, ya está bien de tanto complejo y ya está bien de tanto atraso (sobre todo mental) por mantener ciertas tradiciones por el simple hecho de que lo sean, reivindicándolas como “lo nuestro”, como si el hecho de que fuera “nuestro” hiciera que fueran mejores o respetables. Los tiempos cambian y el equilibrio entre mantener las raíces de aquello que nos identifica y a la vez, tener la capacidad de adaptarnos a esos nuevos tiempos, es lo que hace que los pueblos estén dotados de herramientas para que sus ciudadanos vivan mejor y sean más felices.

Así que con estos matices, me reitero en lo dicho… ¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE!

 

Fdo. Diego Bueno


lunes, 18 de diciembre de 2023

¡¡HABLEMOS DE LA CARIDAD… POR FIN!!

 

En un país libre en el que el gobierno de turno es elegido democráticamente por el pueblo hay dos formas de ayudar a las personas que lo necesitan:

1.      1. Ejercer la caridad

2.      2- Votar a partidos políticos que tengan como objetivos:

a)      Que ningún ciudadano pase necesidades

b)      Velar porque no se vulneren derechos fundamentales

De las dos opciones, la primera es la menos efectiva ya que se ejerce de arriba a abajo, es decir, hay alguien “superior” y con capacidad que trata de ayudar, puntualmente, al inferior incapacitado económicamente. Tanto uno como otro saben que esa limosna no va a solucionar su problema a menos que se trate de un problema inmediato que, normalmente, suele reaparecer al poco de ser resuelto.

La caridad es, por tanto, el “aplacaconciencias” de mucha gente e incluso una forma más de ostentación de otra mucha gente. La caridad suele estar fomentada por quienes no desean la igualdad de oportunidades a sabiendas de que sus privilegios presentes no suelen ser fruto de su sapiencia, esfuerzo o excelencia sino más bien de su suerte. Suerte por haber heredado, suerte por haber nacido en el seno de determinada familia, suerte de haber podido recibir una educación, suerte de haberse criado en un entorno social concreto… suerte, en definitiva.

La iglesia católica ha fomentado siempre la caridad, lo cual está muy bien ya que, objetiva y básicamente, la caridad ayuda a personas que están necesitadas, pero curiosamente, jamás ha fomentado simpatías hacia partidos políticos que han apostado por acabar con la pobreza y fomentar la igualdad de oportunidades desde el estado. Más bien todo lo contrario. Siempre ha primado su consabido apego al poder, a la riqueza, a las ideas reaccionarias. Cierto que, puntualmente, ha habido y hay personas, dentro de la iglesia católica, con un corazón sensible, honrado, caritativo y sobre todo a prueba de mostrar indiferencia ante lo injusto, pero por desgracia, ha sido sin el beneplácito explícito del poder eclesiástico, es más, en sin fin de momentos en la historia, el clero ha mostrado su desaprobación ante el ejercicio de la bondad altruista queriendo revertir las misiones solidarias en tareas de evangelización exclusivamente.

Por resumir, dejo claras una serie de consignas, sobre todo para que en caso de que traten de engañarte, lo consigan únicamente con tu consentimiento:

-          Si ejerces la caridad pero votas o apoyas a partidos que abogan por políticas liberales… no eres ni una buena persona ni un buen cristiano (ni siquiera en navidad, por muchas lucecitas que haya en tu ciudad o por mucha lagrimita fácil que se derrame por tu mejilla al ver por enésima vez la película “Cuento de navidad”)

-          Si el partido al que votas se muestra en contra de sueldos decentes para los ciudadanos y ciudadanas, para que puedan vivir decentemente en un país del primer mundo como es España, no eres ni buena persona ni un buen cristiano.

-          Si apoyas la privatización de la sanidad y la educación con lo que eso implica para las personas con menos recursos, ni eres buena persona ni eres un buen cristiano.

Y no es que yo esté a favor de que la gente siga los preceptos del cristianismo, es solo que, según decía el propio Lucas (uno de los 4 evangelistas de los evangelios canónicos) en su famosa parábola del buen samaritano, hasta el mismo Jesús llamaba hipócritas a los fariseos que presumían de ser caritativos y misericordiosos pero a la hora de la verdad, miraban a otro lado. Estamos ya cargados de tanto hartazgo, que uno se pregunta cómo no se les cae la cara de vergüenza a esos cristiano-católicos que, por una parte ejercen la caridad y por otra abogan por políticas carentes de equidad y humanidad, llenas de clasismo y elitismo y sin el menor atisbo de compasión, comprensión, tolerancia y justicia social.

Menos fariseos y más samaritanos.

Fdo. Diego Bueno 

jueves, 7 de diciembre de 2023

¡¡HABLEMOS DE CONVIVIR CON LA DISCAPACIDAD INTELECTUAL… POR FIN!!

 


Estoy completamente seguro de que cuando las personas ajenas al mundo de la discapacidad piensan en ella, en un porcentaje altísimo, se olvidan de un detalle de vital importancia. Seguramente muchas familias con hijos o hijas con discapacidad en edades tempranas, tampoco reparan en el detalle del que os voy a hablar.

Se trata del hecho de que cuando nuestros/as hijos/as llegan a la adolescencia biológica (que no es, forzosamente, equivalente a la adolescencia mental), por una cuestión obvia de diferencias de gustos e intereses, dejan de tener contacto (en mayor o menor medida pero de forma implacable siempre) con otros jóvenes sin discapacidad. Estos se relacionan entre sí mientras que los adolescentes con discapacidad quedan apartados. Se trata de algo lógico y entendible ya que los cambios propios de la adolescencia se van produciendo a muy distintos ritmos y velocidades. A medida que los niños y niñas crecen, las diferencias, entre quienes tienen o no tienen una discapacidad, se acentúan. Ese hecho pasa a convertirse en un asunto no menor ya que, precisamente, a esas edades, la socialización, la pertenencia a grupos y el intercambio de experiencias entre iguales es fundamental para el crecimiento y madurez personal de cada individuo, sin embargo, no se puede ni se debe obligar a nadie a integrar a otros en grupos que se forman de manera espontánea, principalmente, por confluencia de intereses, gustos e inquietudes. La educación reglada debe hacer su labor de integración (de no exclusión) con objeto, entre otras cosas, de que el mundo de la discapacidad no sea ajeno al resto del alumnado pero otra cosa es lo que ocurre fuera de los centros educativos.

Dado que es necesario que nuestro hijo o hija se relacione con otras personas de similares intereses, la solución habitual (siempre que la economía familiar lo permita) es apuntarlos/las a asociaciones de ocio específicas para personas con discapacidad con objeto de proporcionarles esa posibilidad indispensable para su crecimiento. El problema es que en esas asociaciones, a las cuales todos alabamos por la labor que ejercen, nuestros hijos e hijas se ven abocados a tener que compartir, convivir y relacionarse, únicamente, con personas con discapacidad. No sé si ustedes lo han pensado alguna vez pero imagínense que hacen un viaje de vacaciones de una semana junto a un grupo de personas con discapacidad intelectual. Les aseguro que van a tener que vivir situaciones de todo tipo. Debemos pensar que la discapacidad intelectual va mucho más allá del idílico mundo retratado en la película “Campeones”, por poner un ejemplo conocido, es decir, siendo una realidad lo que ahí se presenta, no se presenta toda la realidad. Hay una realidad oculta que no por ser desagradable es menor real. Me refiero a personas con discapacidad cuyo nivel cognitivo les impide tener un mínimo control emocional y/o que suelen padecer, de forma mucho más enfatizada, una mala educación por parte de la familia. Hablo, concretamente, de problemas de conducta, de insultos, de palabrotas, de acoso, de incoherencias, de obsesiones, de gritos desmedidos, problemas para dormir, problemas para comer, problemas para conversar, manías, problemas físicos, neurológicos, psicológicos etc. Si cualquiera de nosotros pasara una semana de vacaciones con personas con discapacidad intelectual, les aseguro que tras esa semana necesitarían un tiempo para descansar mentalmente.

Bien pues a eso es a lo que abocamos a nuestros hijos e hijas con discapacidad, es decir, a verse en la obligación de pertenecer a grupos en los que solo hay personas con discapacidades muy diferentes unas de otras y con muy distintos niveles de afectación.

Escribo todo esto porque me doy cuenta de que no suele abordarse este tema. Se trata de otro tabú más que se oculta y que entiendo que tiene difícil solución.

Simplemente trato, con este escrito, de despertar la empatía, la admiración, la concienciación y el entender que cuando estamos ante de una persona con discapacidad intelectual, estamos ante alguien que debe convivir, no solo con su propia discapacidad, sino con la de las personas con las que se relaciona, con todo lo que ello supone de extra de tolerancia, de hartazgo a veces, de frustración, de incomprensión y de soledad. Aun así, pelean cada día por socializar y ser felices.

Fdo. Diego Bueno


jueves, 30 de noviembre de 2023

¡¡HABLEMOS DEL COLECTIVO DE EMPRESARIOS ESPAÑOLES... POR FIN!!


 

En estos casi cuarenta y cinco años de democracia en España son muchos los avances sociales que se han venido produciendo, acelerados, en parte, por el excesivo retraso que arrastrábamos respecto a otros países europeos con mayor historial democrático. Hablamos de avances sociales, económicos, morales o legislativos. Avances respecto a la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, respecto a la sensibilidad, protección y empatía hacia colectivos históricamente marginados etc.

En este contexto es, cuanto menos, curioso que haya un colectivo en la sociedad cuyos avances, o bien no se han producido, o han sido escasos. Me refiero a los empresarios.

El mundo empresarial en España, en demasiados casos, sigue anclado en los años del franquismo. Años en los que había unos roles claramente establecidos con una marcada diferenciación entre clases sociales. Una de las clarísimas divisiones de la sociedad era la que clasificaba a los individuos en función de si eran empresarios o trabajadores por cuenta ajena. Cada uno de esos colectivos poseía unos derechos y unos deberes tan marcados como diferentes. Se velaba por mantener esos roles a toda costa, aunque ello supusiera discriminación o maltrato hacia los trabajadores.

A día de hoy, por desgracia, la mayoría de empresarios sigue pensando que deben ocupar un estatus social más alto que sus empleados, siguen sin tener claro en qué consiste trabajar en equipo, siguen desconfiando de sus subordinados y siguen queriendo considerarlos como inferiores, ciudadanos de segunda, potenciales ladrones o básicamente, “chusma”.

El empresario sigue tratando de aprovecharse del estatus que le sigue otorgando poder sobre sus empleados. Sigue contaminando la palabra “libertad” dado que las personas no somos ni debemos ser libres para lo inmoral, lo dañino o lo ilegal.

El empresario, aun sin capacitación, (o incluso con ella) sigue usando el “ordeno y mando”, sigue creyéndose más y mejor que el resto de mortales, sigue haciendo ostentación de bienes y de supuestas capacidades y sigue alardeando de trabajar mucho y bien de tal forma que la buena marcha de su empresa siempre será mérito suyo y en cambio, la mala marcha será culpa de sus trabajadores, del gobierno de turno, de las circunstancias macro o microeconómicas o del mismísimo San Pancracio.

Al empresario le sigue costando un mundo delegar, sigue queriendo obtener beneficios desproporcionados respecto a sus trabajadores (que se note bien la diferencia), sigue pensando que eso de pagar impuestos altos (como corresponde a ingresos altos) es un robo a “su trabajo”.

El empresario sigue defraudando al estado con facturas falsas, con trabajadores contratados que no cotizan, con dinero negro que se maneja como si tal cosa. Las grandes empresas siguen usando paraísos fiscales para engañar al estado a la vez que los miembros de los consejos de administración presumen públicamente, de llevar pulseritas con la banderita de España.

El empresario sigue mirando mal a aquel trabajador que se niega a trabajar horas extras sin cobrarlas o a aquel que exige que se cumplan normas de seguridad. Sigue pensando que el trabajador “debe” ganarse su puesto regalándole su tiempo, su esfuerzo o su seguridad.

Por aprovecharse aun más, quieren incluso, ahorrarse el coste del aprendizaje de sus propios trabajadores y por eso abogan por integrar en sus empresas a alumnos de formación profesional que les hagan el trabajo gratis, ahorrándose no solo dicho coste, sino también la contratación y por tanto el sueldo de trabajadores. Todo ello con el beneplácito, la aquiescencia y el complot del propio sistema educativo y de los centros de formación profesional que publicitan supuestas bonanzas de la formación dual para manipular y engañar al alumnado y sus familias con la falsa promesa de un puesto de trabajo.

Los empresarios, en demasiados casos, siguen tratando a los trabajadores como simples objetos numerados a su servicio. Siguen extorsionando, usando artes mafiosas o estrategias de división entre los propios trabajadores. Siguen intentando manipularlos o engañarlos y siguen ejerciendo bullying en demasiados casos. Siguen sin cumplir normas básicas de protección ambiental, de seguridad o de ética profesional.

Los empresarios continúan vendiendo el humo de que crean empleo para contribuir a la sociedad, cuando en realidad tratan de crear el menor empleo posible (algo lógico y lícito, por supuesto).

Al empresario sigue sentándole mal que los trabajadores tengan vacaciones o que puedan darse de baja por enfermedad o que tengan reducción por cuidado de hijos o por personas a su cargo o por embarazo etc.

Siguen queriendo (y consiguiendo en muchos casos) engañar a la sociedad exportando mensajes falsos que, por desgracia, mucha gente se cree. Incluso cuando el trabajador es explotado, acusan al propio trabajador por firmar contratos estando de acuerdo con esa explotación. El colmo del cinismo.

Toda esa línea de pensamiento la siguen manteniendo a pesar, incluso, de que a veces va en contra de sus propios intereses. Se trata, obviamente, de una cuestión social, de guerra de clases o de añoranza de “tiempos mejores”.

Como puede observarse… se trata de un colectivo que ha evolucionado muy poco en cuanto a mentalidad. Un colectivo que no explota más a sus trabajadores y subordinados, simplemente, porque no pueden, porque vivimos en un estado de derecho y la ley no les permite abusar aún más, pero no por falta de ganas de cometer más abusos (tal como queda demostrado a lo largo de toda la historia de la humanidad).

Me parece significativo ese estancamiento en la mentalidad empresarial. No tiene parangón si lo comparamos con otros colectivos en España. En lo que se refiere a nuestros empresarios, seguimos estando a demasiada distancia de los países europeos más avanzados.

Si alguien que lea esto tiene dudas acerca de la veracidad de mis afirmaciones, les conmino a que hablen con trabajadores de pequeñas y medianas empresas. Y conste que, por desgracia, hay demasiados trabajadores que hablan demasiado bien de sus explotadores (algo muy español y muy andaluz incluso a día de hoy). Siguen existiendo las marmotas y el “servilismo mamón” del que hablaba el fallecido D. Juan Carlos Aragón en su chirigota “Los Yesterday”.

Fdo. Diego Bueno

jueves, 31 de agosto de 2023

HABLEMOS DE "EL ACTO DEL BESO DE RUBIALES NO ES TAN GRAVE"... POR FIN!!

 


El acto en sí no lo es, ya que por desgracia ocurre cada día en cualquier discoteca de España por ejemplo. Por eso se inventó eso de “hacer la cobra”. El problema no es querer besar a una chica. El problema es cogerle la cara para que no tenga escapatoria posible. Es como ese acto, que siempre he odiado, de la gente que te arrastra la barbilla para que les prestes atención o que constantemente te están tocando en el codo reclamando la misma atención que Iker Jiménez presta a sus invitados. Como si la atención pudiera robarse o exigirse, como si un beso sin consentimiento tuviera valor más allá de la demostración de poder de un hombre sobre una mujer o de un jefe sobre una empleada o de un gilipollas salido y baboso sobre una chica que en ese momento no puede defenderse por el contexto en que se encuentra. Para muestras de cariño ya se vale el abrazo, no obstante, el pico en sí no es un acto tan grave como dicen que decimos. ¡Lo que ocurre es que el beso no va solo! Va acompañado de unos gestos fuera de lugar, de un comportamiento inaceptable en un cargo como ese y sobre todo, de una repercusión a nivel internacional. Estamos hablando de un campeonato del mundo, de muchas televisiones retransmitiendo la imagen de un país. Estamos hablando, asimismo, de un cargo de representatividad muy bien pagado por cierto y muy tenido en cuenta a nivel mundial. Eso es lo que convierte en grave el acto del beso. Eso y el coger la cara para que no haya escapatoria, eso y el tratarse de mujeres, eso y no ser la primera vez. El pico en sí no es tan grave pero lo que vino después lo agravó exponencialmente como, por ejemplo, el intento de compra de voluntades mediante chantajes o mediante subidas de sueldo y renovaciones en público.

Precisamente porque no ha matado ni violado a nadie, nadie pide para él ni el paredón, ni siquiera la cárcel. Lo que se le pide son unas disculpas sinceras, un reconocimiento de errores y una dimisión por la imagen dada y el daño causado. Ni siquiera se pedía una dimisión irrevocable. Con poner su cargo a disposición hubiera bastado. Todos hemos sido educados en el machismo y tenemos normalizados muchos comportamientos machistas de los que no somos conscientes a veces, por eso, en alguna ocasión, todos cometemos algún error. Otra cosa es cometer errores de comportamiento ocupando ese tipo de cargos y sin necesidad alguna. Uno debe ser consciente de en qué contexto se encuentra para saber qué es lo correcto y lo que no. No obstante, no pasa nada. Se pide perdón, se analiza, se aprende y se corrige en la medida de lo posible. Así es como avanzamos. Pero no. Por desgracia estamos hablando de una persona prepotente, machista y con actitudes chulescas (como muchas otras que parece ser que hay incrustadas en las federaciones, en algún partido político, en administraciones públicas, en consejos de administración de grandes empresas…). Hay muchos rubiales todavía en España. Sin la suficiente humildad y honestidad como para reconocer errores, aprender, pedir perdón de verdad y dimitir cuando es evidente la cagada a nivel internacional.

Ah y a quienes piensan que hay otras cosas más importantes, personalmente, me parece lo suficientemente importante el tema porque estamos hablando de machismo y por tanto, de desigualdad, estamos hablando de educación, de imagen de un país a nivel internacional, de empañar un triunfo histórico a nivel mundial, de buenos modales, de principios, de ética, de saber estar, de normas sociales de comportamiento básicas, de humildad… Además, todo esto es compatible con hablar igualmente de los precios de la gasolina o el aceite y de lo que sea menester. Comprendo que a los machistas casposos les moleste el tema pero por suerte, los tiempos del “caudillo” ya pasaron y por consiguiente una mujer ya puede jugar al fútbol si le da la gana (no como antes, que era vilipendiada y objeto de burlas) y una sociedad puede indignarse con ese tipo de comportamientos, no como antes que había que estar callados/as porque no había libertad de expresión ni de reunión.

Ha venido muy bien este debate social a pesar de que es cansino por repetitivo. El incidente ha servido para concienciar a gente que se colocaba de perfil ante temas como el machismo y a la vez, para que muchos y muchas machistas salgan de sus cavernas y queden identificados/as.

Fdo. Diego Bueno


sábado, 8 de julio de 2023

HABLEMOS DEL NEGACIONISMO DEL POSITIVISMO... POR FIN!!

 


ÍNDICE

1.      Introducción
2.      Psicología positiva
3.      Las tres dimensiones de la felicidad
   3.1       La vida placentera
   3.2       Construir una buena vida
   3.3       Una vida significativa
4.      La bondad
5.      ¿Cómo fomentar el optimismo aprendido?
6.      La persona más feliz del mundo
7.      El modelo PERMA
8.      Fortalezas
         A) Sabiduría y conocimiento
         B) Coraje
         C) Humanidad
         D) Justicia
         E) Templanza
         F) Transcendencia
         G) La autenticidad
9.      Algunas consignas clarificadoras
10.    Conclusiones
11.    Bibliografía. Libros recomendados


1.     Introducción

En todas las épocas de la humanidad han existido los/las negacionistas, es decir, gente que, en su afán por renunciar al progreso humano, o por alzarse como salvadores del mundo ante el supuesto engaño masivo o simplemente mentes cerradas y limitadas, ha apostado por el continuismo incluso negando lo evidente, lo demostrado, lo científicamente avalado. Aún hay asociaciones de “terraplanistas”, antivacunas y, en general, anti-todo. Es ese tipo de personas desconfiadas que para más inri, presumen de ello. Suelen pensar algo así como…”podréis engañar a los imbéciles, pero a mí no” o… “No se si me quieren engañar pero por si acaso…”. La diferencia respecto a otros tiempos es que actualmente, gracias a internet, redes sociales, mensajería instantánea y por supuesto, medios de comunicación tradicionales (incluidas las barras de bar), cualquiera tiene voz y es capaz de llegar a mucha gente. Esta característica implica el riesgo de que haya quienes aprovechen para lanzar mensajes populistas capaces de crear tendencias. En muchas ocasiones se trata de tendencias envenenadas que pueden llegar a afectar y hacer daño a muchas personas, máxime cuando esas tendencias se traducen en votos hacia ciertas opciones políticas que tienen el poder de hacer de nuestras vidas algo indeseable. Recientemente en la historia tenemos ejemplos clarísimos del éxito de mensajes populistas lanzados en ciertos momentos de flaqueza por supuestos salvadores de la humanidad. Debemos pensar que hay demasiadas personas que se quedan solo con los titulares de las noticias y que estamos tan saturados de información que sería imposible contrastar todo lo que nos llega. Todo eso lo saben los “listillos” que buscan hacer negocio de ello, los negacionistas o los “conspiracionistas”. No nos olvidemos del goce que en sí produce el alzarse como descubridor de una gran mentira. Llega al punto de que mucha gente (generalmente personas desconfiadas, llenas de miedos o sin fe en lo humano) termina dando crédito a cualquier noticia o pensamiento que vaya en contra de la línea científica o la línea mayoritaria. Y lo hacen porque sí. Generalmente sin argumentos o, como mucho, dando crédito a gurús que enarbolan la bandera de un supuesto pensamiento crítico. Claro que hay médicos antivacunas. “Hay de to”, que se dice por aquí por el sur de España. Incluso todo el mundo debe ser libre de creer en lo que quiera, claro que sí. Hay quienes aún se creen, por ejemplo, la historia de Adán y Eva y un dios que igual que aboga por el “ojo por ojo…”, nos pide que pongamos la otra mejilla. Generalmente los manipuladores y demás negacionistas, suelen caer en contradicción y suelen mostrarse como incongruentes.

En cualquier caso, esto no va de: “Mi palabra contra la tuya y las dos son igualmente válidas y en eso consiste la libertad de opinión y pensamiento”. Siento deciros, a los que así pensáis, que os guste o no, la tierra no es plana. Y no es que lo diga yo, dado que yo no soy nadie absolutamente en nada. Además del sentido común, que ese sí que puede ser subjetivo, lo dicen las evidencias científicas, los estudios serios de los más reputados científicos y los argumentos contrastados a lo largo de muchos años.

2.     Psicología positiva

Centrándonos en el tema que me ocupa en esta ocasión, quiero resaltar que existe una rama en psicología que se llama “Psicología positiva” y que es, ante todo, ciencia pura y dura. En la jerga popular es bastante común asociar la psicología positiva solamente con las emociones positivas y el optimismo, reduciendo y desvirtuando el sentido de esta ciencia. Nada tiene que ver con los unicornios cargados de figuritas en rosa pastel y brillos de purpurina barata, ni con los Mr. Wonderful, ni con lo “pasteloso”, en general. Todo eso no es más que marketing cuyo objetivo es crear un mercado que origine beneficios económicos y, ¿por qué no decirlo?, personas que se pueden llegar a sentir felices de usarlos. En cualquier caso, nada tiene que ver con el tema que quiero tratar, que no es otro que las ventajas “DE-MOS-TRA-DAS” de la psicología positiva y los intentos de desacreditación de los aprovechados de turno, sabedores de que la técnica consistente en lanzar improperios y descalificaciones suele tener una gran acogida entre cierto tipo de público, generalmente sin estudios, generalmente desconfiado de todo, generalmente sin criterio propio. Se trata de un público que busca, justamente eso, tener un criterio propio, destacado y diferenciador contra la mayoría. No deja de ser un intento de refuerzo de un “yo” dañado por una autoexigencia innecesaria así que se muestran ávidos de ir a contracorriente como sea y de la forma que sea, entre otras cosas porque piensan que eso les hace ser más “guays” y únicos. Exactamente igual que hacen las de los unicornios y las mariposas, pero con mensajes opuestos. Una vez más se demuestra que los extremos se suelen dar la mano.

Existen varias definiciones de lo que es la psicología positiva. Personalmente me gusta esta de Christopher Peterson[1]:

“La Psicología Positiva es el estudio científico de lo que hace que la vida valga más la pena. Es la llamada de la psicología científica y práctica para estar tan preocupados por las fortalezas como por las debilidades. Tan interesados en construir cosas mejores en la vida como en reparar lo que está peor. Y tan relacionado con crear vidas plenas en gente normal como en curar la patología”

Tal como se puede comprobar en la reseña, no estamos hablando de un científico cualquiera. El señor Peterson es uno de los psicólogos más reconocidos en el campo de la psicología positiva. Fue miembro del Comité Directivo de Psicología Positiva y de la junta directiva de la Asociación Internacional de Psicología Positiva, miembro senior del Centro de Psicología Positiva y profesor del programa de Maestría en Psicología Positiva Aplicada de la Universidad de Pennsylvania. Fue coeditor de Psicología aplicada: salud y bienestar y editor de la serie de libros de psicología positiva para Oxford University.

Es destacado por su labor en el estudio del optimismo, la salud, el carácter, el bienestar y uno de los fundadores de la psicología positiva. Es autor de más de 300 publicaciones académicas. En 2003, el Instituto de Información Científica lo nombró entre los 100 psicólogos más citados en los últimos 20 años. En 2010, ganó el premio Golden Apple a la enseñanza sobresaliente, el premio a la enseñanza más prestigioso de la Universidad de Michigan.

Sin embargo, la definición “oficial”, sin duda, nos la ofrece el reconocido como “padre” de la psicología positiva: El señor Martin Seligman[2]:

“La psicología positiva es el estudio científico del funcionamiento humano positivo y el florecimiento en múltiples niveles que incluye las dimensiones biológica, personal, relacional, institucional, cultural y global de la vida.”. ​

Se encarga de estudiar las bases del bienestar psicológico y de la felicidad, así como de las fortalezas y virtudes humanas. La psicología positiva toma una perspectiva científica para estudiar lo que le da valor a la vida, y qué factores contribuyen para vivir una vida plena, reconociendo las particularidades que existen entre diferentes culturas. Este enfoque es denominado también, por algunos autores, como salutogénico[3].

Tradicionalmente, la psicología ha dedicado mucho esfuerzo a estudiar los aspectos negativos y patológicos del ser humano (ansiedad, estrés, depresión, etc.), dejando de enfocarse en el estudio de aspectos positivos, como la creatividad, la inteligencia emocional, el humor, la sabiduría, el bienestar psicológico (felicidad), la resiliencia, etc.

La psicología positiva complementa, sin la intención de reemplazar o ignorar, las áreas tradicionales de la psicología. Al enfatizar el estudio del desarrollo humano positivo, este campo ayuda a equilibrar otros enfoques que se centran en deficiencias y que pueden producir una comprensión limitada. Aunque el enfoque incluye el estudio del comportamiento y procesos individuales, también se incluye el estudio de las relaciones, los grupos y las organizaciones. Algunos investigadores del campo de la psicología positiva también han colaborado con economistas y sociólogos para explorar los factores sociales y económicos que pueden estar relacionados con el bienestar.

Una de las características que definen a la psicología positiva, respecto a sus antecedentes históricos, radica en que, en su origen, se establece que se enmarcará dentro del método científico. De esta forma, los hallazgos obtenidos, así como las aplicaciones, tendrán la garantía de haber sido validadas científicamente, entendiendo que, como todo conocimiento científico, está sujeto a revisión.

Por consiguiente, y a diferencia de lo que opinan esos gurús malintencionados que se dedican a denostar con palabras malsonantes a las personas y profesionales que abogan por la aplicación y el uso de la psicología positiva, queda más que demostrado científicamente que es de enorme utilidad. Su utilidad y aplicación es muy variada, ya sea como forma de crecimiento personal, como ayuda para cambios actitudinales que nos hagan sentir más reconfortados con nosotros mismos, como forma para combatir los vaivenes que nos da la vida, como estrategia para mejorar nuestra autoestima y nuestra resiliencia o, simplemente para sentirnos mejor, más felices, en mayor armonía, más plenos.

Martin Seligman nos explica que la felicidad no siempre depende de nuestra posición económica y social, nuestras creencias o nuestro físico. La felicidad en realidad es una combinación única de lo que él llamó “fortalezas distintivas”, como el sentido de humanidad, la templanza, la tenacidad, la compasión y la capacidad de llevar una vida significativa.

Hablar de Martin Seligman es hablar de una nueva era en la psicología. En los años 90, siendo presidente de la Asociación Americana de Psicología, dio una conferencia para señalar que la psicología necesitaba dar un nuevo paso, era necesario estudiar, desde un punto de vista científico, todo aquello que hace feliz al ser humano con objeto de poder ayudar a las personas a construir una realidad más satisfactoria.

Tras un incidente doméstico con su pequeña hija de 6 años, Seligman llegó a la conclusión de que, si pudiera ser capaz de controlar su mal humor, todo iría mejor para todos. Este fue el inicio de la psicología positiva como ciencia ya que de ahí surgieron los posteriores estudios.

De este modo, y basándose también en las nociones de la felicidad enunciadas en su momento por Confucio, Mencio y Aristóteles, junto a teorías modernas sobre la motivación, concluyó que la felicidad puede construirse trabajando tres dimensiones muy concretas:

3.     Las tres dimensiones de la felicidad

 

3.1 La vida placentera

Seligman no se refería, con este término, al hedonismo sino, más bien a promover emociones positivas y que sean duraderas en el tiempo. Lo primero, por supuesto, es cubrir las necesidades primarias (alimentación, reconocimiento, seguridad etc.). Luego es necesario que se encuentre un equilibrio entre nuestro pasado, nuestro presente y nuestras expectativas de futuro y para ello, la propuesta es:

-          Agradecer

-          Perdonar

-          Atención plena en el aquí y ahora

-          Esperanza y confianza en el futuro.

 

3.2 Construir una buena vida

Disfrutar de una buena vida no es tan fácil como pudiera parecer. Felicidad no es sinónimo de riqueza, posición social o éxito profesional. Es saber alcanzar nuestro máximo potencial humano y desarrollarlo para sentirnos más plenos y más libres.

Martin Seligman, junto al doctor Christopher Peterson, todo un experto en el campo de la esperanza y el optimismo, creó un sistema de clasificación de las fortalezas humanas con objeto de trabajarlas a diario:

a)      Sabiduría y conocimiento: se refiere a las fortalezas cognitivas que le otorgan al individuo la capacidad para adquirir y usar su conocimiento:

-          Curiosidad e interés por el mundo

-          Amor por el conocimiento y el aprendizaje

-          Juicio, pensamiento crítico, mentalidad abierta

-          Ingenio, originalidad, inteligencia práctica

-          Perspectiva: le permite al individuo abordar preguntas importantes y difíciles sobre la conducta y el sentido de la vida. Se utiliza para el bien o el bienestar de uno mismo y el de los demás.

-          Coraje

 

b)      Valentía: disposición a actuar voluntariamente, tal vez con miedo, en una circunstancia peligrosa. Es la determinación para enfrentarse a situaciones arriesgadas o difíciles.

-          Perseverancia y diligencia

-          Integridad, honestidad, autenticidad

-          Vitalidad y pasión

 

c)      Amor y humanidad: son las fortalezas interpersonales que se basan en el cuidado y el acercamiento a los demás.

-          Amor, apego, capacidad de amar y ser amado

-          Simpatía, amabilidad, generosidad

-          Inteligencia emocional, personal y social

 

d)      Justicia: son las fortalezas cívicas que promueven una vida social saludable entre grupos de personas como la familia, comunidad, nación y mundo.

-          Ciudadanía, civismo, lealtad, trabajo en equipo

-          Sentido de la justicia, equidad

-          Liderazgo

 

e)      Moderación: son las fortalezas que protegen a las personas de los excesos.

-         Capacidad de perdonar, misericordia: el perdón es olvidar la falta que ha cometido otra persona y no guardarle rencor o castigarla.

-         Modestia, humildad: capacidad de conocer las propias limitaciones y debilidades, y de actuar en consonancia.

-         Prudencia, discreción, cautela

-         Autocontrol, autorregulación

 

f)       Trascendencia: Son fortalezas emocionales que ayudan a construir conexiones más elevadas y/o íntimas y permanentes con las demás personas

-          Apreciación de la belleza y la excelencia, capacidad de asombro

-          Gratitud

-          Esperanza, optimismo, proyección hacia el futuro

-          Sentido del humor, actitud positiva y capacidad de bromear y reírse a pesar de los problemas.

-          Espiritualidad, fe, sentido religioso.

Martin Seligman decía que “La psicología no solo se centra en los comportamientos no saludables. También ayuda en la educación, el trabajo, las relaciones e incluso en los deportes. Los psicólogos y las psicólogas trabajan para ayudar a las personas a construir fortalezas en todos estos dominios”

3.3 Una vida significativa

Según Abraham Maslow[4], la vida significativa se situaría en la cúspide de su pirámide:



Justo ahí es donde orientamos nuestras propias fortalezas y virtudes desarrolladas para contribuir a la felicidad de los demás. Estamos hablando, lógicamente, de altruismo que coincide con la definición de bondad de Seligman: “El arte de saber elevarnos más allá del mero placer personal para ponernos al servicio de quienes nos rodean.”

4.     La bondad

(“La bondad consiste en querer lo mejor para el otro, regocijarte de sus éxitos y felicidad”. -Chökyi Nyima Rimpoché-)

Debo aclarar que el ejercicio de la bondad no es nada fácil en estos tiempos. No porque cueste mayor esfuerzo sino porque hay demasiada gente que desconfía de los demás y cuando ven que alguien trata de ejercer la bondad, empiezan a mirar de reojo y a intentar dar explicaciones a las acciones de bondad que nada tienen que ver con esta. Hablamos de comentarios del tipo… “algo busca”, “se quiere ganar mi confianza para luego darme la puñalada”, “no me creo que haya hecho o dicho esto o aquello”, “dudo que no haya obtenido algún beneficio con su acción” etc.

Tengo que decir que es perfectamente compatible el ejercicio de la bondad y del altruismo, con buscar el propio beneficio. Las personas no ejercemos la bondad de forma permanente, de la misma forma que no buscamos el beneficio egoísta permanentemente. Sin embargo, la bondad es incompatible con la desconfianza. Para el ejercicio de la bondad es necesario abrir corazón y alma y eso supone confiar aun a riesgo de, en alguna ocasión, sentir desconsuelo ante la frustración que supone no cumplir con las expectativas.

Los experimentos científicos realizados por el profesor Seligman y su equipo sobre la satisfacción de las personas ofrecieron resultados interesantísimos. Mientras intentaban averiguar hasta qué punto la búsqueda del placer hedonista, la emoción positiva, la vida placentera, la búsqueda de compromiso o el estado de flujo ayudaban a las personas a obtener satisfacción, descubrieron que el compromiso y la búsqueda de significación son más importantes que la búsqueda del placer. Comprobaron que el placer sólo importa, desde un punto de vista de contribución a la felicidad, cuando se disfruta de una vida de compromiso y a la que le has encontrado significado y sentido.

En conclusión, la vida plena sería el resultado de los tres componentes: placer, compromiso y significado. Si algo falta, hay “vacíos”.

Ni Seligman ni yo creemos en esas personas que parecen vivir en un constante estado de optimismo ingenuo y felicidad constante, sin embargo, tampoco es lógico y sano caer en el desánimo persistente y el pesimismo. El estado ideal del ser humano es un optimismo realista, aprendido y positivo, capaz de ver en los reveses un desafío temporal y limitado.

Tras años de trabajo, Seligman descubrió que todo ser humano puede sucumbir a lo que él llamaba “indefensión aprendida”[5]. De la misma forma, encontró que también somos capaces de poseer un “optimismo realista”[6] (recomiendo la lectura de este libro de Ángel Alcalá) no natural, que adquirimos de la observación y del aprendizaje que extraemos de la experimentación directa con la realidad.

Este optimismo aprendido controla los procesos de interpretación que realiza nuestra mente, tanto los que se realizan sobre el pasado como los que se realizan sobre el presente. También influye a la hora de establecer nuestras expectativas futuras y en el grado de frustración que puede provocarnos su incumplimiento.

Dando por hecho y por sabido que el optimismo aprendido es la capacidad de reacción ante los reveses asumiendo nuestra capacidad personal, sabiendo que son temporales, particulares y que requieren esfuerzo y habilidad para ser superados, la gran pregunta sería:

5.     ¿Cómo fomentar el optimismo aprendido?

Seligman nos aconseja poner en marcha la técnica de “Las Tres Bendiciones” para fomentar el optimismo realista. Además, aconsejo las siguientes pautas:

-          Fortalecer la autoestima y el convencimiento de que tenemos la capacidad para superar las dificultades propias de la vida. La forma en que las percibimos y valoramos nos marcará la diferencia entre un afrontamiento positivo o la resignación. Por tanto, en que seamos positivos, seremos menos propensos a sentirnos indefensos y buscaremos los mejores recursos para seguir adelante.

-          Fortalecer nuestro control interno. Esto nos ayudará a asumir que está en nuestras propias manos la posibilidad de cambiar el curso de las cosas negativas y extraer lo mejor de cada situación. Para ello, aprende a diferenciar lo que puedes controlar y lo que no; asume la crítica como oportunidades de crecimiento y asume la responsabilidad de tus acciones.

-          Aceptar desafíos. La idea es que salgamos de nuestra zona de confort y nos atrevamos a afrontar retos del tipo que sea. Mira a ver qué te gustaría hacer, qué te atrae, qué posibilidades tienes de llevarlo a cabo y ¡HAZLO! Doy fe de que funciona. Esto te ayudará a fortalecer la autoestima y tener una mayor confianza en ti mismo/a.

-          Aprender de los errores y los fracasos. Muchas personas desisten de sus objetivos ante el primer fallo. Sin embargo, los errores nos enseñan a hacerlo mejor en los próximos intentos. Por tanto, ante cualquier equivocación, analiza la situación y corrige lo que tengas que corregir.

-          No te compararse con nadie. Cada persona tiene su propia historia, sus ritmos y sus velocidades. Valora tus propias fortalezas y acepta tus debilidades y flaquezas. Trabájalas para convertirte en la mejor versión de ti mismo/a.

   Debemos evitar confundir el optimismo realista con el optimismo ingenuo, el cual nos lleva a ver todo color de rosa porque sí, sin ningún fundamento; y en donde la verdadera realidad se evita para que no afecte a esa perspectiva perfecta del mundo que hemos fantaseado. Para ello, la experiencia y el contacto directo con la realidad son fundamentales, de ahí que las personas que han tenido que pasar por experiencias y situaciones duras a lo largo de la vida y han salido airosas psicológicamente hablando, tienen mayor capacidad para el optimismo realista y, por consiguiente, para valorar y agradecer y, de esa forma ser más felices.

   Todo lo contrario ocurre con la vida aburguesada y acomodada, instalada en zonas de confort que llevan a quitar valor a todo lo que se tiene o que renuncia al placer venido del esfuerzo por conseguir metas. Esta es la explicación de por qué, no siempre, quienes más tienen son más felices.

6.     La persona más feliz del mundo

Mattieu Ricard[7], doctor en biología molecular y monje budista, fue nombrado el hombre más feliz del mundo hace ya algunos años. Afirma que: “cuando el altruismo es nuestro estado mental principal – nuestro funcionamiento por defecto -, este se manifiesta a través de la bondad hacia quienquiera que entre en nuestro centro de atención. Es sinónimo de buena voluntad, buena disposición e inclinación a ayudar”.

A mi humilde entender, esta es la clave. Esto es lo que a muchas personas nos mueve. No quiere decir que tengamos éxito en todos nuestros intentos. Quiere decir que hay una fuerza, un espíritu, un empuje que nos lleva a ejercer la bondad. No se trata de salvar al mundo, ni tan siquiera ha de tener trascendencia. Se trata, más bien, de que en nuestro día a día, en nuestro entorno, con las personas con las que nos relacionamos de la forma que sea, exista esa fuerza, ese objetivo perpetuo de bondad. Es posible complementar la bondad con la estupidez de la misma forma que es posible no complementarla. Lo que sí afirmo es que la bondad ha de ser una elección consciente y esa decisión sí que es incompatible con ser persona ilusa. Las personas ilusas y las personas desconfiadas tienen mucho más complicado ser bondadosas, por una parte porque, como he dicho antes, la bondad ha de ser elegida de forma consciente y por otra porque a veces muchas personas eligen la bondad por miedos, por convencionalismos sociales, por mantener un estatus que alimente su autoestima o porque no tienen otra opción. En todos estos casos no hay altruismo y sin altruismo no hay bondad.

Ricard no está nombrado el hombre más feliz del mundo así como así. En investigaciones en la Universidad de Wisconsin hallaron que cuando Ricard medita, logra una espectacular activación de la corteza prefrontal izquierda. Esta área del cerebro se relaciona con las emociones positivas. Así pues, meditar en el amor, la compasión y ser altruista no solo hace felices a los demás, sino que repercute directamente en nuestro propio nivel de felicidad y bienestar.

El propósito de la psicología positiva, tal como hemos dicho anteriormente, es el estudio de las condiciones y procesos que permiten el desarrollo óptimo de las personas, los grupos y/o las instituciones. Para tal desarrollo óptimo, a veces, hay que desaprender para volver a aprender y hay que tener claros los objetivos, las herramientas y las pautas a seguir para sentirnos mejor. Ojalá todo el mundo confiara en la psicología positiva porque, sin duda, todo nos iría mejor a todos.

No existen ni panaceas ni milagros. Existe la voluntad de esfuerzo, existe el método y existen las herramientas y aun así, dependiendo de cada persona, todo puede prolongarse en el tiempo. Lo que es indudable es la influencia en la mejora personal.

Los aportes de la psicología positiva han tenido un gran impacto en distintos campos de la intervención psicológica. Especialmente en las áreas clínicas, de la salud y educativa.

En el área clínica se desarrollan estrategias terapéuticas que tratan de favorecer una experiencia emocional positiva. La intervención está orientada hacia la prevención y tratamiento de los problemas derivados de la ansiedad, la depresión, la agresión y el estrés, entre otros.

En el área de la salud, el propósito de la psicología positiva, es estudiar las fortalezas y las virtudes humanas, así como los efectos que estas tienen sobre los individuos y la sociedad, lo cual sirve para la prevención, básicamente ya que constituye una especie de barrera contra trastornos de tipo psicológico y contribuyen al aumento de la capacidad resiliente.

En el área de la educación, la psicología positiva se enfoca en las fortalezas o cualidades positivas de las personas (educadores y educandos). Se ha evidenciado que aquellos docentes que enfatizan en las experiencias positivas sobre el desarrollo de habilidades en los discentes, hacen que estos tengan mayor probabilidad de experimentar altos niveles de autoeficacia y otras características de desarrollo psicológico positivo.

7.     El modelo PERMA

El otro gran aporte de Martin Seligman a la psicología es el “Modelo PERMA”; el cual describe la elección libre de las personas para aumentar su bienestar. Por tanto, recoge las bases y los indicadores para conseguir sentirse bien, positivos y mantener esa actitud y sensación el mayor tiempo posible, tanto en el día a día como en el total del tiempo de vida.

PERMA es un acrónimo que agrupa los cinco elementos principales sobre los que gira este modelo:

P: Positive emotions ( Emociones positivas): Consiste en aumentar las emociones positivas pero sin eliminar las negativas sino, más bien como estrategia para batallar con ellas.

E: Engagement (compromiso): Debemos establecer un compromiso con nosotros mismos para, en el aquí y ahora, tratar de seguir pautas saludables.

R: Relationships (relaciones): Implica el fomento de relaciones sanas ya que es un factor fundamental de bienestar.

M: Meaning and purpose (significado y propósito): Este factor significa búsqueda de propósito a la vida así como pertenencia a algo más grande que uno mismo.

A: Accomplishment (logro): Implica éxito y consecución de objetivos. Significa el establecimiento de metas, las cuales, una vez alcanzadas nos harán sentir competentes, útiles y autosuficientes.

8.     Fortalezas

Tanto Aristóteles como Santo Tomás de Aquino[8] , cuya tumba tuve el placer de visitar en el convento de los Jacobinos de Toulouse (Francia), ya dejaron constancia en su momento de lo que ellos llamaron “las dimensiones para el bien” o, dicho de forma más entendible, “las virtudes del ser humano”. Seligman y Peterson, se basaron también en estas teorías para desarrollar un listado de dimensiones que pueden medirse para poder decirnos cuáles son nuestras fortalezas de carácter y que son las siguientes:

A) Sabiduría y conocimiento

¡Ojo!, porque uno puede disponer de un potencial intelectual por encima de la media, sin embargo, el CI no nos hace sabios. De hecho, una de las características que definía precisamente a Albert Einstein (claro ejemplo de CI por encima de la media) era esta misma fortaleza: la de la sabiduría. Este concepto necesita de la integración de conceptos como la creatividad, la curiosidad sin límites, el deseo de aprender o la necesidad de mantener siempre una mente abierta.

B) Coraje

Imprescindible para manejarnos por la vida. Nos otorga algo más importante que la propia valentía, como es la motivación para afrontar la adversidad cotidiana. Implica persistencia, integridad, tenacidad, entusiasmo y vitalidad por superarnos y crecer.

C) Humanidad

Quien posee humanidad y por consiguiente una ética basada en la compasión, cooperación, respeto y ayudas, crea puentes y esperanza entre las personas. Esta dimensión simboliza a quienes se preocupan por los demás de manera activa.

Define a quienes les encanta conectar con las personas cercanas de manera auténtica. Define, asimismo, a las personas empáticas, a quienes se interesan por las necesidades y realidad personal de los demás. Son esas personas que saben dar afecto, que escuchan, que apoyan, que son amables, educadas, alegres, cariñosas y transforman la realidad siempre a mejor.

D) Justicia

Ninguna sociedad avanzada y sabia podría existir sin el sentido de la justicia. Esta es otra de esas fortalezas de carácter que todos deberíamos desarrollar de manera íntegra. Nos sirve para asumir nuestra responsabilidad social y nuestro compromiso con nosotros y los demás. Defendemos lo que es noble, lo que es adecuado para el conjunto mediante la lealtad y el respeto.

E) Templanza

Templanza es una de esas palabras que no usamos con demasiada frecuencia a pesar de la enorme importancia que tiene como fortaleza de carácter. La templanza es útil y necesaria.

Define a quienes no caen en los excesos, a las personas que saben regularse y mantener el autocontrol y el equilibrio. Supone, igualmente, aplicar la  calma en momentos de tormenta, saber hacer uso del perdón, de la piedad y no del odio, el rencor o la ira.

F) Transcendencia

Esta última de las fortalezas de carácter enunciadas por Seligman y Peterson no puede ser más inspiradora. Ser trascendente o aplicar la trascendencia significa tener un propósito y querer aspirar a la excelencia.

Implica la autorrealización que nos lleva a interesarnos y apreciar aspectos como la esperanza, la belleza, la coherencia, la espiritualidad…

Trascender es ir más allá de lo visible para zambullirnos en la inmensidad del conocimiento y sentirnos tan libres como responsables.

G) La autenticidad

Las personas auténticas están en sintonía con sus valores y sus actos. Dicen lo que hacen y hacen lo que piensan. Son personas coherentes y fieles a sí mismas. No vemos artificialidad en ellas, son sinceras, humildes y saben qué es lo más importante en cada momento. Esta fortaleza actúa como una especie de brújula ya que gracias a ella no nos dejamos condicionar ni dominar. Básicamente, las personas auténticas, siguen lo que les dicta su corazón.

*Desde un punto de vista neurológico, las últimas investigaciones al respecto muestran que estas fortalezas humanas pueden actuar como amortiguadores contra las enfermedades mentales

9.     Algunas consignas clarificadoras

 

-          La positividad es posible y deseable entrenarla y adoptarla como forma de observar el mundo gracias a la psicología positiva, siempre y cuando, esté acompañada de dosis de realidad y responsabilidad.

-          Desarrollar un pensamiento optimista no significa dejar de sentir dolor o tristeza, sino entender que estas emociones y estados de ánimos forman parte de un proceso por el que hay que pasar.

-          Todos conocemos a personas pesimistas que creen que los problemas o las situaciones negativas son lo único que tiene importancia. Todo su mundo gira alrededor del victimismo, la queja, los conflictos y la negatividad. Todo eso es clarísimamente mejorable gracias a la psicología positiva.

-          Casi todo puede superarse con el tiempo, el esfuerzo y una buena gestión emocional. En toda la casuística humana es posible obtener un aprendizaje y en cualquier caso podremos ver la situación de otra forma o buscar alternativas.

-          La psicología positiva nos ayuda a relativizar, a centrarnos sin acudir a los extremos. Ni todo es tan malo ni tan bueno.

-          La psicología positiva favorece el desarrollo de la autoconfianza y la valoración de uno mismo, origen de muchos de los conflictos (para con el mundo y para con ellas mismas) de muchas personas.

-          «Los hábitos de pensamiento no tienen por qué persistir para siempre. Uno de los hallazgos más significativos de la psicología en los últimos veinte años, es que los individuos eligen su forma de pensar». -Martin Seligman-

-          La gestión que hacemos de nuestras relaciones interpersonales está directamente relacionada con nuestra salud mental, en particular con la autoestima y las estrategias de solución de problemas que solemos usar. En este sentido, la “indefensión aprendida” (ausencia de esperanza e inacción) nos impide movilizar nuestras “herramientas” para intentar salir de las contrariedades o lo que es lo mismo. Nos hace bajar los brazos y rendirnos (antesala de la depresión)

-          Los sentimientos y emociones, como el amor, el coraje, la valentía, la insistencia o el desarrollo de la inteligencia social, se pueden aprender/mejorar. Esto ayuda a reestructurar los pensamientos negativos y a su vez, conduce a salir airosos en situaciones que ponen a prueba nuestra fortaleza mental.

-          Centrar nuestra atención en aspectos positivos tanto de nuestra vida como de nosotros mismos nos hará sentir mejor.

-          “La felicidad auténtica tiene que ver con vivir una vida llena de agradecimiento”. -Martin Seligman-

-          “Nuestras fortalezas y virtudes trabajan en contra de la desgracia y en contra de los trastornos psicológicos, y son la clave para aumentar la resiliencia.” -Martin Seligman-

-          “Los hábitos de pensamiento no tienen por qué persistir para siempre. Uno de los hallazgos más significativos de la psicología en los últimos veinte años, es que los individuos eligen su forma de pensar.” -Martin Seligman-

 

10. Conclusiones

 

-          A todos esos gurús que hablan en tono despectivo (incluido el insulto) de la psicología positiva, de la posibilidad de intervención en nuestra propia positividad para cambiar y mejorar hacia una vida más plena, armoniosa y feliz, les digo que se informen bien antes de lanzar consignas dañinas que impiden que muchas personas puedan o quieran crecer.

-          A esos otros que están informados y que aun así se apuntan a ganar sus “minutos de gloria” en redes sociales a costa de incautos… allá ellos y allá los/las incautos/as.

-          A quienes se ríen de la psicología positiva sin saber siquiera de qué se trata, a quienes confunden términos, a quienes leen unas cosas y entienden otras, a quienes deciden renunciar a la mejora personal (“porque yo soy así”) o incluso al altruismo para no sentirse tontos/as ni manipulables… allá cada cual. Decidir es libre. Ellos/as se lo pierden y, obviamente, pagan las consecuencias.

-          A todas las personas, en general, mi consejo es que cuando sintáis que dejáis de ser vosotros mismos o veis en vosotros actitudes o comportamientos que no os gustan, que se alejan de lo que queréis ser o que os hacen vivir en estrés o con ansiedad, es muy probable que haya alguien o algo que os está afectando negativamente, que contamina vuestro aire y lo llena de toxicidad. En esos casos, mi humilde consejo es, en primer lugar, que os apartéis de esas personas o situaciones. Mi segundo consejo es que recurráis a la psicología positiva para activar de nuevo lo mejor de vosotros y mi tercer consejo es que tratéis de mejorar vuestra inteligencia emocional con el objetivo de que no os vuelva a pasar y podáis detectar cuanto antes la entrada en vuestra vida de personas o actividades indeseables ya que en muchas ocasiones, suelen venir muy bien disfrazadas y dan lugar a confusiones que, generalmente, se pagan caras. Hay muchos casos de maltrato o trato inmerecido continuo, constante y prolongado en el tiempo que, indudablemente, os pueden hacer mella. Es más, en muchas ocasiones, no lo detectaréis hasta que por motivos circunstanciales no os alejéis de esa persona o situación. 

-          Mi último consejo es que confíen en los profesionales, que confíen en los científicos de bien, que duden de los rumores, que desconfíen de quienes usan términos despectivos para tirar por tierra lo científicamente demostrado, que se informen en la medida de sus posibilidades. La felicidad y el bienestar están en juego.

 

11.  Bibliografía. Libros recomendados

 

1.      La auténtica felicidad, Martin E. P. Seligman

2.      Practicar la felicidad, Tal Ben Sahar

3.      Fluir (Flow): una psicología de la felicidad, Mihaly Csikszentmihalyi

4.      Una nueva tierra: un despertar al propósito de la vida, Ekhart Tolle

5.      Superar la adversidad: el poder de la resiliencia, Luis Rojas Marcos

6.      59 segundos: piense un poco, cambie mucho, Richard Wisheman

7.      ¿Está lleno su cubo? Estrategias para potenciar sus emociones positivas, Donald O. Clifton

 

 

Fdo. Diego Bueno

 

 

 



[1] Nombre:             Christopher Peterson

Nacimiento           18 de febrero de 1950 en Göteborg, Suecia

Fallecimiento       9 de octubre de 2012 en Michigan. Estados Unidos

Nacionalidad        Europea

Educación             Universidad de Colorado en Boulder, Universidad de Pensilvania

Alma mater          Universidad de Pensilvania

Ocupación            Psicólogo, Escritor, Científico, Filósofo y Profesor.

Obras destacadas: “Character Strengths” and “Virtues”, A Prime in Positive Psychology, Personality 

 

 

[2] Martin Seligman es un psicólogo y escritor estadounidense. Se le conoce principalmente por sus experimentos sobre la indefensión aprendida y su relación con la depresión. En los últimos años se le conoce igualmente por su trabajo e influencia en el campo de la psicología positiva. ​ (Wikipedia)

Nacimiento: 12 de agosto de 1942 (edad 80 años), Albany, Nueva York, Estados Unidos

Educación: Universidad de Pensilvania (1967), Universidad de Princeton

Alumna destacada: Susan Nolen-Hoeksema

Películas: El dulce sabor del éxito

Premios: Joseph Zubin Award (1997), APA Award for Lifetime Contributions to Psychology (2017)

[3] La salutogénesis es el origen de la salud y se centra en los factores que respaldan la salud y el bienestar humanos, en lugar de los factores que causan la enfermedad (patogénesis). Más específicamente, el "modelo salutogénico" se ocupó originalmente de la relación entre la salud, el estrés y el afrontamiento a través de un estudio de sobrevivientes del holocausto. A pesar de pasar por la dramática tragedia del holocausto, algunos sobrevivientes pudieron prosperar más adelante en la vida. El descubrimiento de que debe haber poderosos factores causantes de la salud condujo al desarrollo de la salutogénesis. El término fue acuñado por Aaron Antonovsky,​ profesor de sociología médica. La pregunta salutogénica planteada por Aaron Antonovsky es:

¿Cómo se puede ayudar a esta persona a avanzar hacia una mejor salud?

Las teorías de Antonovsky rechazan la "dicotomía del modelo médico tradicional que separa la salud y la enfermedad". Describió la relación como una variable continua, lo que llamó el "health-ease versus dis-ease continuum”. ​ La salutogénesis abarca más que los orígenes de la salud y ha evolucionado para tratar las causas multidimensionales de niveles más altos de salud. Los modelos asociados con la salutogénesis generalmente incluyen enfoques holísticos relacionados al menos con las dimensiones física, social, emocional, espiritual, intelectual, vocacional y ambiental. (Wikipedia)

[4] Abraham Maslow fue un psicólogo estadounidense conocido como uno de los fundadores y principales exponentes de la psicología humanista. Se trata de una corriente psicológica que postula la existencia de una tendencia humana básica hacia la salud mental, que se manifestaría como una serie de procesos de búsqueda de autoactualización y autorrealización.

[5] http://www.ub.edu/psicologia_ambiental/unidad-4-tema-8-4-2

[6] https://www.amazon.es/Optimismo-Realista-Reflexiones-pr%C3%A1cticas-dificultades/dp/841821175X

[7] Matthieu Ricard (Aix- les-Bains, 15 de febrero de 1946) es un monje budista francés que reside en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling en Nepal.

Es hijo del renombrado filósofo francés Jean-François Ricard y de la pintora Yahne Le Toumelin, por lo que creció rodeado de las ideas y personalidades de los círculos intelectuales franceses. Viajó por primera vez a la India en 1967.

Estudió en el Licèe Janson de Sailly de París. Obtuvo el doctorado en biología molecular en el Instituto Pasteur bajo el patrocinio del premio Nobel de Fisiología o Medicina François Jacob. Después de terminar su tesis doctoral en 1972, Ricard decidió abandonar su carrera científica y concentrarse en la práctica del budismo tibetano. Vivió en el Himalaya y fue discípulo de Kangyur Rinpoche, un maestro de una ancestral escuela budista de la tradición Nyingma.

 

[8] Santo Tomás de Aquino fue un presbítero, fraile, teólogo, filósofo y jurista católico perteneciente a la Orden de Predicadores, es considerado el principal representante de la enseñanza escolástica​ y una de las mayores figuras de la teología sistemática.​


HABLEMOS DE RADICALIZACIÓN Y PÉRDIDA DE COHERENCIA Y EQUIDAD… ¡POR FIN!

  En los últimos años, observo una polarización progresiva en las sociedades en general, y en la española en particular. Desconozco los moti...