A ver, me gusta huir de grandilocuencias, exageraciones e hipérboles; sin
embargo, visto lo visto y viendo lo que llevo un tiempo viendo, no tengo más
remedio que usar el término que más se asemeja a lo que estoy comprobando:
¡Estamos inmersos en un golpe de Estado!
Es verdad que no hay tanques en las calles, pero no son necesarios para
calificar de golpe de Estado esta forma de ejercer la oposición. Bulos,
insultos permanentes, calumnias y una maquinaria de lodo mediático permanente.
Es un acoso, un atraco, un asalto perpetrado por una conjunción de poderes del
Estado: la oposición, la derecha, los empresarios, los medios de comunicación
afines, buena parte de las fuerzas de seguridad y, por supuesto, el Poder
Judicial.
A veces es muy sutil y la mayoría de las personas ni se enteran. Nadie
habla del juicio de la trama eólica, por poner un ejemplo, en el que se piden
134 años de prisión para altos cargos del PP por delitos de prevaricación,
cohecho, tráfico de influencias, blanqueo de capitales y fraude fiscal. Todo se
centra, en este caso, en la supuesta (e imposible) prevaricación del hermano
del presidente, que termina con una condena de inhabilitación (nada penal).
Pero lo verdaderamente grave es que la prevaricación la cometen estos jueces
que, a sabiendas de que se trata de una condena injusta, la llevan a cabo.
El hermano del presidente ocupó el puesto de coordinador de los
conservatorios de música de la Diputación de Badajoz, puesto para el que estaba
cualificado sobradamente. Este hombre no puede evitar ser hermano del
presidente; sin embargo, su preparación está fuera de toda duda. Se formó
inicialmente en Economía y posteriormente encauzó su carrera en la música
clásica. Realizó estudios musicales en prestigiosas instituciones
internacionales situadas en países como Rusia (donde se graduó como director de
orquesta), además de complementar su aprendizaje en centros de Italia (Milán y
Siena) y Suiza (Lucerna). Domina varios idiomas (destacando el inglés y el ruso
a nivel bilingüe, junto a conocimientos de italiano, francés, alemán y
japonés). ¡Está infinitamente más y mejor preparado que el presidente del
partido de la oposición que aspira a gobernar este país algún día!
Pero es que, además, la posible prevaricación (¡¡¡¡no probada!!!!) no la
comete el contratado jamás. ¡La comete quien contrata de forma indebida!
Cuando hay una clarísima persecución y hay delitos, yo siempre digo que
quien la haga que la pague, sea del partido que sea. Por desgracia, la
corrupción está instaurada en toda la sociedad (lo sabemos todos porque lo
vemos todos cada día) y los políticos, al fin y al cabo, no son más que
representantes de la sociedad. Por supuesto que deberían dar ejemplo, pero la
corrupción lo inunda todo. La diferencia está en el trato que cada partido da a
la corrupción detectada en sus filas y, por supuesto, no todos los políticos
son iguales y no todos los partidos políticos son iguales. En algunos está más
arraigada la corrupción que en otros.
Por mucho que traten desde la CEOE y, en general, desde toda la derecha, de
culpar a los trabajadores (ahora les ha dado por el problema del absentismo),
los grandes robos a mano armada los cometen las élites, los poderosos. No
existen grandes corporaciones que no apliquen políticas faltas de un mínimo de
ética, porque todos sabemos que un comportamiento honesto no te hace rico.
En fin. Lo que más pena me da es que la mayoría de la gente se indigne
porque un trabajador robe 100 euros (lo cual está mal, claro que sí) y no se
indigne ante los enormes robos de los poderosos. Me cabrea que tachen de
corrupto a un gobierno porque sentencian con inhabilitación, sin pruebas y sin
posibilidad de haber cometido prevaricación, al hermano del presidente de la
forma más injusta del mundo, y no se inmuten ante un caso mucho más flagrante
como el de la hermana del presidente de la Junta de Andalucía o los grandes
delitos de la derecha. Me indigna que no vean ese acoso y derribo y… sí… me
reitero… ¡GOLPE DE ESTADO!
Fdo. Diego Bueno
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