lunes, 19 de octubre de 2026

HABLEMOS DE LOS VOTANTES DE VOX… ¡POR FIN!

 

Yo recuerdo que desde siempre, buena parte del cine se ha caracterizado (independientemente del argumento o la temática) por delimitar sin ambigüedades quiénes son los buenos y quiénes los malos. Nos daba coraje cuando al final de una película que te había mantenido en tensión ganaban los malos, y sentíamos alivio al ver ganar a los buenos. Salías del cine con una profunda satisfacción si la película tenía un buen final.

Bien, pues en la vida real, a mi entender, ocurre algo parecido. Durante toda tu vida debes ir posicionándote. A un lado o a otro. En mil temas distintos. Según tu forma de ser, según tu interpretación de los acontecimientos, según lo aprendido, lo heredado, lo vivido o según tu percepción de la realidad. Por suerte, siempre he tenido la sensación de estar en el lado bueno, y cuando me he percatado de que no lo estaba, me he cambiado de lado.

Gente con mala sangre la hay en todas partes, pero… en unas infinitamente más que en otras. Es una cuestión de valores. Si en tu forma de pensar prevalecen sentimientos como el amor, la justicia social, la igualdad de oportunidades, la empatía, el respeto a la convivencia, la honradez y las buenas intenciones, no hay duda de que estás en el lado correcto. Esa certeza aporta una enorme paz y tranquilidad de espíritu, y la convicción de que, nos digan lo que nos digan, sí existe una moral superior.

¿Quiénes votan a VOX?

Fijaos que no hablo de la extrema derecha en general; hablo de VOX. Y es que en España la extrema derecha es diferente al resto de extremas derechas del mundo. Aquí, a diferencia de otros países, hay un añadido, un condicionante que lo marca todo: me refiero al franquismo.

VOX es el cóctel que resulta de mezclar populismo exacerbado, mensajes simplones, fascismo, racismo, xenofobia, aporofobia, violencia verbal y física, clasismo, machismo y un patriotismo de banderita, fusil y golpes de pecho. Es la resurrección de esa España profunda, rancia, gris y cerrada de mente.

A VOX lo votan, sobre todo, los «locos», los catetos, los incultos, los policías, los guardias civiles, los curas, los franquistas, los de la mala leche, los que creen en la venganza más que en la justicia, los que apelan a la obediencia, los que reniegan del pensamiento crítico, los que confunden el respeto con el temor, los resentidos con las leyes de género, los que ven conspiraciones en la Agenda 2030, los negacionistas del cambio climático, los anti-sindicatos, los que culpan al inmigrante de todos sus males pero lo contratan sin contrato, los aristócratas, los chulos a caballo, los de los Audi, Mercedes y BMW que no usan intermitentes y se pegan al coche de delante, los que no quieren esperar cola, los de los desfiles militares, los de «sujétame el cubata», los que presumen de estar «en la pomada», los que van a los toros, los de la chaquetita enguatada y los mocasines con borlas y, por supuesto, los jóvenes adoctrinados en la cultura del «criptobro». Y, por muy contradictorio que parezca, también lo votan mujeres: muchas mujeres que encajan exactamente en ese mismo perfil. Y luego está el PP, que a día de hoy considero que es la marca blanca de VOX (y no al revés). En el PP hay gente más «normal»; sin embargo, dos que duermen en el mismo colchón… pues eso. Comprendo la sensación de impotencia de muchos de sus votantes al verse obligados a votar a «su partido» a pesar de tener el líder que tienen, así como la resignación de saber que terminarán pactando con VOX. Comprendo esa sensación, pero solucionarlo es extremadamente fácil, así que esa excusa no sirve de nada.

En fin, lo dicho… Me siento muy bien porque sé que estoy en el lado correcto: el lado correcto de la historia, del presente y del futuro. Si tras el 29N no gana el fascismo (ganar sería gobernar junto al PP), saldré a la calle exactamente igual que cuando salía del cine y sentía el aire fresco como una caricia, al regocijarme a sabiendas de que habían ganado los buenos.

Fdo. Diego Bueno

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